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Tabla de quesos, una sencilla solución

20 agosto 2014

20 agosto 2014

Una surtida tabla de quesos puede solucionarnos un almuerzo o una cena. Pero no vale todo: aprende cómo combinar distintos quesos para apreciar todo su sabor y elige un buen vino para disfrutarlos al máximo. Desvelamos los secretos de una buena tabla de quesos.

Preparar y servir

Los quesos deben sacarse de la nevera entre una y dos horas antes de ser consumidos, para que alcancen su temperatura adecuada para el consumo y su sabor original, con la excepción de los excepto los frescos.

Ya ante la mesa, deben comerse antes los quesos más suaves para acabar con los más fuertes. De lo contrario, no apreciaremos el sabor de los suaves, que se verá alterado por el de los fuertes.

Así, es mejor colocar los quesos suaves en la parte más exterior de la tabla, como los quesos frescos, holandeses y de bola. Las variedades más fuertes deben ponerse en el interior de la tabla, preferiblemente tapados con un film de plástico hasta ser consumidos, para evitar que se sequen.

Una tabla de quesos puede servir como plato ligero o como entrante para una comida. Coloca un cuchillo junto a cada variedad de queso para que al cortarlos no se mezclen los sabores, aunque también puedes utilizar un cuchillo para los quesos de untar y otra para los duros. Si los quesos son mantecosos, es mejor usar un cuchillo de punta redonda.