Informe

Conservar los alimentos en casa

20 junio 2017
Conservar alimentos

20 junio 2017

Una cuarta parte de las intoxicaciones alimentarias se deben a una inadecuada refrigeración, ya que los microorganismos patógenos se reproducen con gran rapidez si se encuentran a una temperatura templada. Hay que extremar las precauciones para evitar riesgos.

Mantener el frío desde la tienda hasta casa

No romper la "cadena del frío"

En la tienda

  • Cuando compres productos refrigerados, fíjate en la temperatura del expositor, pues a veces está por encima de lo recomendado: no debería superar los 7 u 8 °C para la mayoría de los alimentos y de 2 a 4 °C para los productos muy sensibles, como las carnes picadas o los pasteles de nata o crema.
  • Ojo con los productos que se venden refrigerados y realmente no necesitan estar en una cámara frigorífica. Lo verás en la etiqueta, donde el fabricante tiene obligación de indicar si requieren frío.
  • En el supermercado, primero compra los alimentos que no necesitan frío, luego los refrigerados y deja para el final los congelados.
  • Una buena idea es pedir en la tienda que te envasen al vacío algunos productos frescos que vayas a consumir a medio o largo plazo, como los embutidos o quesos.
  • Si vas a tardar en llegar a casa, mételos en una bolsa isotérmica: así podrás conservarlos sin que se rompa “la cadena del frío”.

En casa

  • Una vez en casa guarda en primer lugar los alimentos congelados. Luego, mete los alimentos frescos en el frigorífico.
  • Dentro de la nevera pon carnes, pescados y platos preparados en la zona más fría del frigorífico, y verduras y frutas en la más templada.
  • No amontones los alimentos para que el aire circule entre ellos y refrigeren rápida y eficazmente.
  • Guarda toda la comida bien tapada, para evitar que se manche el interior de la nevera y que se toquen los alimentos entre sí.
  • Pon lo que tenga próxima la fecha de caducidad o de consumo preferente más a mano. Lo demás puede estar más al fondo. Así desperdicias menos alimentos.
  • Revisa los alimentos de vez en cuando. Si ves alguno que ya ha superado su fecha de caducidad, o bien tiene moho o signos de estar estropeado, tíralo.