Informe

Aprende a comprar buena carne

28 mayo 2018
Filete de carne de vacuno

28 mayo 2018

¿Qué carne vas a comprar hoy? Las hay de diferentes tipos de vacuno, de cerdo, de cordero, de pollo, incluso de caballo. Es recomendable que sepas diferenciar la carne que está en su punto para comer de la que no, y todo empieza en la carnicería. Te desvelamos las propiedades de las principales carnes del mercado.

Caballo

La carne de caballo ha estado en boca de todos a raíz de la presencia en hamburguesas de vacuno de ADN equino, como desveló la OCU, y posteriormente en algunos productos elaborados, como lasañas o albóndigas.

Lo que denunció la OCU es que los productos que contenían caballo no mencionaban en su etiquetado que lo incluyeran, lo que constituye un fraude alimentario. Evidentemente, la carne de caballo es apta para el consumo, y es habitual consumirla en multitud de países, aunque también es cierto que se cuentan por miles los consumidores que muestras recelos a comer caballo, porque lo que consideran un animal doméstico, equiparable para muchos a una mascota, como un perro o un gato.

Los rasgos más característicos de la carne de caballo son su color, que depende de la edad del animal; así como del músculo del que se trate. Por ello, la carne de potro es más rosada y tierna y la del caballo adulto presenta tonos mucho más intensos.

El valor nutritivo de la carne de caballo se puede equiparar con el de un ejemplar joven de vacuno, y el aporte calórico que ofrece es muy bajo, por lo que no produce una gran sensación de saciedad.

Otra característica de la carne equina es que se le presupone mayor porcentaje de hierro que el que tienen otras carnes. Proporciona gran cantidad de vitaminas, sobre todo la del grupo B y su sabor ligeramente dulzón debido al contenido en hidratos de carbono, que en este caso supera al de la mayoría de las carnes.

Las piezas o cortes que se obtienen del caballo son prácticamente iguales que los de la carne de vacuno: solomillo, lomo, cadera, tapa, contratapa, babilla, espaldilla, aguja, morcillo, aleta, pescuezo, pecho, rabo y falda.

Como es habitual en otras carnes, las piezas de primera categoría se destinan a la obtención de filetes y el resto se consume como carne picada, aunque también es común encontrar carne de caballo en guisos o estofados con la finalidad de dar sabor a los mismos.