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Alquilar un apartamento de vacaciones

1 julio 2011
Alquilar un apartamento de vacaciones

Alquilar un apartamento o una casa de vacaciones es una alternativa más económica que el hotel, y también resulta más cómodo, sobre todo si se viaja en familia.

Contratar un apartamento de vacaciones tiene indudables ventajas:

  • Sale más barato, no sólo el alojamiento, sino que estar en una casa o apartamento permite "ahorrar" y recortar la cuenta de gastos
  • Es posible invitar a amigos o familiares a alojarse con nosotros, siempre que no se supere la ocupación prevista.
  • Se está como en casa.

Pero a veces se producen problemas. El principal motivo por el que los consumidores se quejan o tramitan reclamaciones sobre apartamentos alquilados es la falta de correspondencia entre el inmueble descrito y la realidad, la ubicación inexacta, el mobiliario y electrodomésticos en mal estado y la falta de higiene. Pero puede hacer otros conflictos...

Te indicamos una serie de pautas y recomendaciones para tener en cuenta antes de firmar el contrato, en el momento de entrega de las llaves y si se producen problemas durante la estancia.

Infórmate bien

Como la falta de correspondencia entre la realidad y lo esperado es la fuente de muchos problemas, la clave está en cerciorarse antes de nada de que la vivienda se ajusta a lo prometido.

Lo ideal es visitar antes el apartamento que quieres alquilar.

  • Si no es posible visitar la vivienda o apartamento, que indudablemente es lo más aconsejable, pide al arrendador o a la agencia un dossier fotográfico en el que aparezcan las principales estancias, accesos y vistas, así como los servicios complementarios con los que cuenta: piscina, jardín, etc.
  • Infórmate bien de su ubicación: comprueba la distancia real de la vivienda con los puntos de interés: playa, restaurantes, centro histórico, etc.
  • Asegúrate del estado de conservación del mobiliario y electrodomésticos.

Negocia las condiciones

Una vez que has decidido que te interesa una vivienda en concreto, puedes negociar con el propietario o la inmobiliaria el precio y las condiciones.

Si llegas a un acuerdo, siempre debes firmar un contrato. Antes de firmarlo, revísalo, léelo detenidamente. En caso de duda consulta con tu organización de consumidores: nuestro servicio de asesoría está para ayudarte.

Para ayudarte a prevenir, te contamos los aspectos más delicados, a los que debes prestar atención: la señal, la fianza, el inventario de enseres...

La señal, por escrito

Es normal que el propietario o la agencia inmobiliaria pidan una señal para garantizar la reserva del piso en las fechas acordadas: esa suma será descontada del total a pagar por la estancia. La cifra que se establezca como señal puede representar entre el 20 y el 30% del precio acordado.

  • Es importante hacer constar en el contrato el importe de la señal.
  • Negocia la posibilidad de cancelar la reserva sin gastos en un plazo determinado en el caso de que haga la reserva con mucho tiempo de antelación. En caso de cancelación a última hora es habitual que el arrendador se quede con el importe de la señal como compensación.
  • Para evitar conflictos y saber a qué atenerte, establece el momento a partir del cual la cancelación de la reserva implica la pérdida de la señal entregada.
  • Pide un justificante del pago, y consérvalo siempre.
  • Comprueba que la persona que firma en el recibí o es beneficiaria de la transferencia mediante la que paga la señal, es quien figura en el contrato como arrendador en calidad de propietario o mediador en caso de tratarse de una inmobiliaria.

Si te piden fianza

En alquileres de una o dos quincenas no siempre se exige una fianza para hacer frente a posibles daños que pudieran causar los inquilinos en la vivienda, pero a veces sí se hace. Si te piden fianza, pide que se detalle claramente el concepto y las condiciones de su aplicación, también se prevea su devolución.

El inventario y las llaves

Es habitual que en el contrato de alquiler se indique que se entrega el apartamento en perfecto estado de uso y mobiliario. A veces también se entrega un inventario en el que se detallan los muebles y enseres con los que el piso está equipado, así como el estado en que se encuentran.

No firmes el contrato ni el inventario antes de comprobarlo: si no formulas ninguna objeción, con tu firma estarás dando tu conformidad a lo que consta en ese inventario. Nuestro consejo es que, una vez en la casa, verifiques que lo que se indica en la lista está efectivamente en la vivienda, y compruebes el estado en el que se encuentra. En ese momento sí puedes firmar el inventario haciendo constar las deficiencias encontradas, si es que hay alguna, o dando tu conformidad. Tómate tu tiempo para hacerlo y evitarás problemas al finalizar la estancia.

Una vez de acuerdo, el inquilino tendrá que pagar lo pactado por el alquiler descontando la señal entregada, y el arrendador le entregará las llaves del apartamento.

Pide un teléfono de contacto para eventuales incidencias (como una avería, por ejemplo).

En caso de problemas

La forma de resolver los confictos depende de cómo se haya contratado el servicio.

  • Si has contratado directamente con el dueño, lo mejor es arreglar la cuestión de manera amistosa con él. Si no es posible, como lo que se ha firmado es un contrato entre particulares, el inquilino no tiene la consideración de consumidor, y si tiene que hacer alguna reclamación, tendrá que ser mediante demanda ante el juzgado de primera instancia de la localidad en la que se encuentre la vivienda.
  • Si has contratado con una agencia inmobiliaria, deberás rellenar una hoja de reclamaciones e intentar solucionarlo a través de esta vía. Si tampoco se resuelve, no quedará más remedio que la demanda judicial.

En ambos casos es esencial hacerse y conservar el mayor número posible de pruebas documentales. Además del contrato, los emails enviados y recibidos, los folletos promocionales de la agencia inmobiliaria o turística si los hubiera, las fotografías (haz fotos del apartamento que te permitan probar en qué aspecto no cumple con lo que se había contratado). Pruebas como tiques de autobús o taxi sirven para demostrar que el apartamento no estaba en el emplazamiento descrito; si las deficiencias de la vivienda impedían almacenar alimentos o cocinar, procede guardar las facturas de restaurantes…

 


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