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Tratamientos

Tratamiento: cuanto antes, mejor

Si la persona que sufre incontinencia asume la enfermedad como algo inevitable y no acude al médico, puede terminar padeciendo otros problemas: infecciones urinarias, enfermedades dermatológicas o aislamiento social.

¿Qué se puede hacer? Existe un amplio abanico de posibilidades. En primer lugar, hay que comprobar si se debe a un factor externo que puede eliminarse, como ciertos medicamentos (por ejemplo, antidepresivos) o una infección (por ejemplo, cistitis). A continuación, hay que ver si corrigiendo algunos hábitos se alivia el problema. La fisioterapia ayuda en muchos casos. También existen medicamentos apropiados para la curación. A veces hay que recurrir a la cirugía. Mientras se busca una solución, se pueden utilizar productos absorbentes especialmente indicados para la incontinencia de los adultos.

SUMARIO
Modificar los hábitos
Fisioterapia
Medicamentos
La cirugía
 

Modificar los hábitos

Cualquiera que sea el tipo de incontinencia urinaria que sufra, el tratamiento tendrá que comenzar por corregir algunos (malos) hábitos.

  • Hay personas que apenas beben durante el día, pero mucho por la tarde, lo que puede inducir a que se produzcan pérdidas de orina nocturnas. En estos casos, el médico les recomendará que repartan mejor las ingestas de líquido.

  • Algunas personas tienen la mala costumbre de esperarse hasta el último minuto para ir al servicio. A la larga, esto puede ocasionar problemas de vejiga.

  • A menudo, la forma de orinar también contribuye a la incontinencia: muchas mujeres contraen los músculos abdominales para soltar la orina, cuando lo que se debe hacer es simplemente relajar los músculos del perineo (región romboidal que comprende desde el pubis hasta el cóccix) y dejar que la orina fluya sin forzar. En estos casos hay que aprender a orinar correctamente.

  • En otras ocasiones, el exceso de peso o el estreñimiento crónico contribuyen a incrementar el problema. El paciente tendrá, pues, que modificar sus malos hábitos alimentarios.

  • Otros elementos nocivos sobre los que se puede actuar son el tabaco, el alcohol y el consumo excesivo de café. A veces hay que eliminar algún medicamento causante de la incontinencia (algunos somníferos); el médico analizará si se puede sustituir por otro que no presente este inconveniente.

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Fisioterapia

A las personas que sufren de este tipo de incontinencia, también conocida como de estrés o de carga, se les escapa la orina en el momento en que se produce una presión fuerte en la cavidad abdominal, por ejemplo, al estornudar, al toser, al reír, al levantar un peso, etc.

El tratamiento fisioterapéutico se basa en el entrenamiento muscular o gimnasia pélvica para reforzar la musculatura de la pared abdominal, de la base de la pelvis y del diafragma (tabique muscular que separa el tórax del abdomen).

Es especialmente eficaz en la incontinencia por esfuerzo.

  • Ejercicios de Kegel (para la rehabilitación del suelo pélvico). Para que sean efectivos es esencial que la persona sea instruida correctamente sobre cómo hacerlos. El fisioterapeuta valora la fuerza de los músculos del perineo y propone unos ejercicios de contracción adecuados. Se trata de un proceso de aprendizaje, que puede durar varios meses hasta que estos ejercicios se integren completamente en la vida del paciente.

    Son contracciones voluntarias repetidas y periódicas de la musculatura perineal que le da tono, mejorando con ello la fuerza de contracción lo que mejora la continencia. Suplementado con biofeedback o estimulación eléctrica puede mejorar la efectividad. Estos ejercicios se deberán realizar de por vida, de forma continuada.

  • Conos vaginales (pesarios). Se trata de un dispositivo de diferente peso (20 a 90 g) de forma cónica del cual pende un hilo; la mujer lo introduce en la vagina y debe aguantarlo en esa localización mediante contracción de la musculatura pelviana durante unos 30 minutos dos veces al día. El peso del cono se aumenta progresivamente. Con este ejercicio la musculatura pelviana mejora de tono progresivamente.

  • Biofeedback: consiste en el empleo de instrumentos de control para hacer conscientes funciones biológicas que habitualmente no lo son. Así, el individuo consigue controlarlas o modificarlas. Los electrodos se conectan a un aparato que emite señales luminosas o sonoras indicando si el paciente contrae bien los músculos para, en su caso, corregirle.

  • Electroestimulación. Se busca estimular los músculos del perineo con electrodos. Muy útil para quienes tengan los músculos muy débiles o que sientan dolor al contraerlos.

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Medicamentos

La medicación es a veces efectiva en este tipo de trastornos.

Los medicamentos sólo deben utilizarse bajo prescripción médica y tras un diagnóstico completo de las causas que provocan las pérdidas de orina. Por lo tanto, la elección de los medicamentos debe realizarla el médico en función de la naturaleza exacta de la incontinencia.

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La cirugía

Para curar algunos tipos de incontinencia no queda más remedio que recurrir a la cirugía. Así sucede por ejemplo con las que se deben a causas neurológicas o a un esfínter uretral deteriorado (el músculo que permite la apertura y cierre de la uretra). Éstas son algunas de las operaciones más frecuentes:

  • las destinadas a sostener la vejiga y el cuello de la vejiga, sobre todo si se trata de incontinencia de esfuerzo femenina;

  • las operaciones de próstata: para la incontinencia por rebosamiento y para corregir la hiperexcitabilidad de la vejiga;

  • la colocación de un esfínter artificial, que el paciente podrá abrir y cerrar empleando un mecanismo de control.

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