Los técnicos de la OCU valoraron, además de la calidad e higiene del agua, otros elementos importantes para el confort y la seguridad del usuario como: la presencia de informaciones básicas (normas de uso, limitaciones o prohibiciones); la existencia de botiquín; zonas ajardinadas; higiene de las instalaciones, de los aseos, de los vestuarios o presencia de socorristas y salvavidas.
En líneas generales, el informe de la OCU destaca que los vasos infantiles son los que presentan mayores problemas: la gran afluencia de niños, que a menudo no respetan normas básicas de higiene, puede estar en la raíz de la contaminación. Pero este hecho no justifica que no se tomen medidas más estrictas que en otro tipo de vasos para corregirlo. También se encontró agua contaminada en varias piscinas de adultos. Si a esto se le añade un nivel de cloro inadecuado, el resultado es que en muchas ocasiones los usuarios se pueden estar bañando en aguas que no reúnen las mínimas condiciones sanitarias.
La OCU afirma que es tarea de todos los implicados (autoridades competentes, gestores y usuarios) conseguir que una piscina no sea una diversión insegura o antihigiénica:
Las autoridades deberían esforzarse en armonizar la legislación en el sector y hacer cumplir la normativa.
Es responsabilidad de los gestores de la piscina en mantener las instalaciones limpias y en buen estado y realizar los preceptivos tratamientos de desinfección del agua, de forma eficaz y sin esperar a las inspecciones para hacerlo. A los gestores les compete establecer unas reglas de uso, informar a los bañistas y vigilar que se cumplen.
Los usuarios deben respetar los requisitos y condiciones exigidos para el baño, y cumplir las medidas higiénicas básicas.
La página web de la OCU (www.ocu.org) ofrece un amplio informe para disfrutar de las piscinas. Consejos de uso para los usuarios y características son algunos de los temas que se pueden encontrar.
Para más información pueden ponerse en contacto
con Eva Jiménez
Tfno.: 91 722 60 61, o ileana@ocu.org.