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SMS Premium: radiografía del engaño

20 mayo 2014
SMS Premium: radiografía del engaño

Pagar por recibir publicidad en el móvil. Te piden tu número por Internet y la broma puede costarte más de 60 euros al mes. En un 75% de los casos, el contenido (enlaces, politonos) ni siquiera llega a tu teléfono. Misteriosas empresas ingresan millones a tu costa. 

El mercado de las telecomunicaciones es un sector asalvajado en el que las quejas son habituales. Pero incluso en este hábitat hay engaños que destacan por encima del resto. 

El de los servicios de suscripción móvil se lleva la palma si lo que buscamos son consumidores que se sienten estafados y empresas que ingresan millones a su costa.

Pagar por recibir anuncios, eso son estas suscripciones. 

  • Pregunta: ¿alguien contrata esto conscientemente y queda satisfecho? 
  • Respuesta: quien se suscribe no sabe lo que hace y se da de baja con la primera factura.

La broma no sale barata: por cada SMS recibido pagamos 1,42 euros, por lo que hablamos de entre 30 y 60 euros que habrá que sumar al gasto habitual del móvil. 

El engaño en 3 pasos

  • 1. Todo empieza en Internet. La Red está plagada de banners (anuncios incrustados en una web) que atraen nuestro clic con promesas (ganar 10.000 euros, descargar una peli recién estrenada, un test de inteligencia, descubrir cuál será la fecha de tu muerte...). Hay todo tipo de ganchos.
  • 2. Conscientemente o por error (los banners están colocados para que sea difícil no pinchar en ellos) hacemos clic. Finalmente llegamos a una confusa web.
  • 3. Para conseguir el gancho (el resultado del test, los 10.000 euros, la película…) nos piden nuestro número de móvil. Sin darnos cuenta, estamos a punto de firmar un contrato en el que la “letra pequeña” puede ser minúscula, estar escrita en formato prácticamente transparente, desplazada hacia la parte inferior de la página… Si tecleamos nuestro número, al móvil nos llegará una contraseña. Si introducimos esta contraseña en la página, ya nos han cazado. Bienvenido a un club del que nadie quiere ser socio.

Según resultados de nuestro análisis, solo el 25% de los clientes recibe los contenidos (enlaces, imágenes, politonos…). Al 75% restante le llegan cosas que no ha contratado o nada en absoluto.

En nuestro experimento, el número de mensajes que se nos cobró resultó muy superior al de los que recibimos. Algunas empresas ni tan siquiera nos enviaron el 1% de los mensajes que pagamos. 

Cómo escapar de la trampa

  • 1) No te andes con rodeos. Llama a tu operador para que bloquee TODOS los servicios de mensajería Premium, incluyendo los de suscripción. En el improbable caso de que algún día necesites usarlos, podrás activarlos de nuevo.
  • 2) Si te llegan mensajes publicitarios desde un número que empieza por 79, selecciona uno de ellos y responde al remitente con un SMS en el que únicamente ponga la palabra BAJA. Este mensaje es gratuito y anula tu suscripción.
  • 3) Cuando consigas que dejen de llegarte mensajes, será el momento de ocuparte de tu bolsillo. Reclama a tu operador las cantidades facturadas por conceptos Premium. Aunque dejes esa parte de tu factura sin pagar, tu operador no podrá cortarte la línea si pagas el resto.
  • 4) Tu operador no te hace caso y empiezas a desesperarte. Es la típica situación en la que ser socio de la OCU ayuda. Tenemos más de 100 abogados dispuestos a partirse la cara por ti.
  • 5) Si no te interesa ser socio, dirígete a la Oficina de Consumo de tu localidad. Argumenta que no te consta haber contratado el servicio Premium y que tu operador no te informó correctamente.

¿Quién es el culpable?

Esta mesa tiene 3 patas y todas cojean:

  • Las empresas Premium: suelen estar domiciliadas en el extranjero, aunque las hay españolas, como el Grupo Zed (Club Zed). En España, el 43% del negocio lo controlan 6 empresas, destacando Jet Multimedia y Buongiorno MyAlert (Club Blinko). En algunos casos las protestas han sido tan sonadas que nombres como Delicom, Delecom, Datatalk y Nvia están asociados en los buscadores de Internet a palabras como “denuncia”, “estafa” o “fraude”.
  • Los operadores: no envían los mensajes Premium y tampoco se encargan de pescar a los clientes, pero dan facilidades para que estos servicios sigan existiendo. La mayoría actúa como si la cosa no fuese con ellos, cuando la realidad es que con estas suscripciones ellos también ganan dinero. Aunque no tanto como en los viejos tiempos: la normativa actual ha reducido drásticamente los ingresos que los operadores podían ganar con mensajes Premium. 
  • La Administración: la normativa no hace mucho y lo peor que puede pasarle a quien la incumple es que le cancelen temporalmente alguno de los números que usa para bombardear con SMS. La Secretaría de Estado de Telecomunicaciones se excusa alegando que estos temas no son de su competencia. Las Comunidades Autónomas, juntas arbitrales y OMIC tienen actuaciones dispares. La comisión encargada de supervisar el sector (la CSSTA) se muestra incapaz de acabar con estos engaños. 


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