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Taladros: qué tipo elegir

Taladros: qué tipo elegir

Debido a nuestra creciente afición al bricolaje, el taladro tiene cada vez mayor presencia en el hogar. La elección de uno u otro modelo (percutor, con martillo electroneumático, sin cable) dependerá de la tarea para la que lo necesitemos, y no de la potencia: algunos modelos ofrecen las mejores posibilidades a pesar de su baja potencia.

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  • Artículo: Equipamiento de seguridad
  • Artículo: Taladros percutores
  • Artículo: A cada tarea, su lijadora

A cada tarea, su taladro

A la hora de comprar un taladro, lo primero que debemos tener en cuenta es el uso que vamos a darle.

  • Para las tareas más comunes de bricolaje en casa, lo más habitual es optar por un taladro percutor con cable: permite taladrar en superficies tan distintas como el metal, la madera o el ladrillo, y también sirve para atornillar o desatornillar.
  • Para perforar el hormigón o la piedra muy dura se necesita una herramienta más potente, como el taladro con función de martillo electroneumático: aunque en principio está pensado para uso profesional, puede ser utilizado en casa en sus versiones menos potentes.
  • Los taladros sin cable dan muy buenos resultados en pequeños trabajos de bricolaje o de manualidades. El problema más importante que presentan es la baja autonomía de su batería, que es necesario recargar cada poco tiempo.

Y a cada tarea, su velocidad

Cada material requiere una velocidad distinta de rotación de la broca. Si queremos taladrar una superficie dura o hacer un agujero de pequeño diámetro, será necesaria una velocidad mayor. Y, al contrario, en materiales blandos o para hacer agujeros grandes es aconsejable utilizar una más reducida.

  • En la mayoría de los taladros, la regulación de esta velocidad, llamada variable, se consigue apretando más o menos el gatillo de puesta en marcha. En otros modelos, una rueda limita parte del recorrido del gatillo y así se puede prefijar la velocidad: este sistema es más cómodo y permite mayor precisión.
  • Algunos taladros tienen un sistema de velocidades llamadas mecánicas: lo más corriente es que existan dos, una más alta con la broca girando más rápidamente pero con menos fuerza y otra menor, más lenta pero con mayor fuerza.

Sólo los aparatos con dos velocidades mecánicas (presente en los martillos que tienen función de martillo electroneumático) pueden desarrollar la máxima fuerza a la menor velocidad; esto resulta práctico, por ejemplo para atornillar en un material duro.

Hacer agujeros, y algo más

Hoy en día, a un taladro también se le pide que sirva para atornillar y desatornillar; aunque prácticamente todos los modelos lo hacen, éste es el punto débil de la mayoría.

De los accesorios que acompañan al taladro, algunos son muy útiles y facilitan realmente la tarea: por ejemplo, la segunda empuñadura, que resulta muy cómoda para proporcionarnos mayor agarre y por lo tanto seguridad, por ejemplo cuando el taladro se bloquea y corre el riesgo de salir disparado.

Por otro lado, un cable demasiado corto es un fastidio a la hora de taladrar: 2 metros es una longitud aceptable. También el peso de la máquina puede suponer mayor o menor comodidad, si bien es verdad que, para determinadas tareas, un taladro más robusto aumenta su eficacia.

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