Es bastante común que los familiares y los amigos se dejen dinero entre sí, en condiciones más ventajosas que las que imponen las entidades financieras. Pero, cuidado: por mucha confianza que medie, no conviene prescindir de papeleos y formalidades. Probar las condiciones del acuerdo e incluso que el acuerdo realmente existió, puede ser necesario ante ciertos imprevistos: que al recuperarse el dinero, Hacienda crea que se ha ganado en ese momento; que quien recibió el dinero fallezca y sus herederos no quieran devolverlo, a menos que se pruebe la existencia de la deuda, etc. Además, sólo un préstamo formal da derecho a ciertos beneficios fiscales tanto para el que presta como para el que recibe, y siempre que se persigan determinados objetivos.