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Definición del problema
Por definición, el seguro cubre un riesgo. Su finalidad consiste en compensar con dinero las consecuencias de un hecho: daños causados a terceros, cuidados sanitarios, perjuicios como consecuencia de un incendio, pérdida de ingresos que resulta de un fallecimiento, etc.
La importancia del riesgo no es idéntica en todos los casos, sino que se determina sobre la base de distintos criterios: sexo, edad, domicilio, tipo de vehículo, estado civil, etc.
¿Debemos aconsejar y defender la individualización del riesgo y, por tanto, de la prima, o por el contrario, debemos defender la solidaridad más amplia posible entre todos los asegurados, cualquiera que sea el nivel de riesgo que presenten?
Desde el punto de vista del asegurador, la situación es teóricamente indiferente: puede calcular una prima media en función de las estadísticas tomando como base, mezcladas, todas las categorías de asegurados, o por el contrario, calcular sus primas de manera específica para cada categoría.
El asegurado que se encuentra en una categoría de riesgos que le sea favorable (riesgos "buenos") tiene un interés personal en que se distinga entre categorías. A la inversa, el asegurado incluido en una categoría de riesgos que le sea desfavorable (riesgos "malos") tiene interés en la generalización del riesgo.
Debe tenerse en cuenta que en ciertos casos es el propio asegurado quien ha creado la situación generadora de riesgos (como la práctica de deportes violentos) o, a causa de su comportamiento, quien agrava su propio riesgo (como una sobreprima impuesta a un fumador en el seguro de vida).
Una distinción importante afecta asimismo, por una parte, a los seguros relativos a riesgos considerables en los que el legislador ha impuesto un seguro obligatorio, y por otra parte a los seguros que amparan riesgos menos importantes por su propia naturaleza, en los que la cobertura no es obligatoria.
En cuanto asociación de consumidores, nuestro objetivo consiste en defender el interés general y colectivo de los consumidores.
Posición Común (ABC, AC, DECO, OCU)
Defendemos que:
en la evaluación de los riesgos y - por tanto - al establecer las primas de seguro, se haga una distinción clara entre los criterios que no dependen de la elección del consumidor (sexo, edad, etc.) y los criterios que le sean imputables (fumador, práctica de deportes peligrosos, etc.);
los riesgos que no sean imputables al consumidor deben, en la medida de lo posible, ser generalizados. Por el contrario, los riesgos enteramente imputables a la voluntad del consumidor pueden ser objeto de individualización.
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