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Más de la mitad de los incendios domésticos surgen en la cocina mientras se prepara la comida. El resto responden a causas muy variadas: un cortocircuito, un cigarillo mal apagado, etc. Sepa cómo prevenirlos.
Artículo: Seguridad antiincendios en el hogar
Artículo: Detectores de humo
La cocina: ojito con las sartenes
Antes de ponerse a cocinar, vigile que las mangas no le cuelgan (es fácil meterlas en el fuego en un descuido). Sin son anchas, recójaselas.
Mantenga alejados del fuego y de las fuentes de calor (horno, tostador) los materiales que ardan fácilmente: servilletas de papel, paños, envases... Un mantel arde a 400 ºC sin necesidad de que haya una llama.
Al calentar los recipientes, gire las asas y mangos hacia dentro. Así evitará tirarlos.
No deje los recipientes al fuego sin vigilancia.
Limpie regularmente el filtro de la campana extractora. La grasa acumulada arde con mucha facilidad.
Si prende el aceite de la sartén, cúbrala con una tapadera, nunca lo intente con agua, pues corre el riesgo de extender el fuego.
¿Olor a gas? Cierre la llave de paso
La mejor manera de prevenir problemas es solicitar periódicamente a la empresa suministradora que revise la instalación.
Si siente olor a gas, cierre la llave de paso, ventile la cocina y no encienda ni apague las luces ni otros aparatos eléctricos (la chispa de contacto es suficiente para provocar una explosión). A continuación avise a la compañía suministradora.
Si se marcha de vacaciones, cierre todas las llaves de paso (de la canalización o de la bombona).
Si el fuego de la cocina es de gas, esté atento al calentamiento de los recipientes con líquido. En el caso de que éste hierva puede desbordarse y apagar la llama (dejando salir el gas libremente).
No tape las rejillas de ventilación de la cocina o del cuarto donde haya un aparato que funcione con gas.
Los aparatos generadores de calor (y fuego)
Muy importante: no olvide apagarlos (o desenchufarlos) antes de retirarse a dormir.
Las chimeneas y las estufas de leña deben estar protegidas con una mampara especial para el fuego, de manera que no salten chispas.
Los radiadores, convectores y estufas catalíticas portátiles no deben utilizarse para secar la ropa; es más, deben permanecer al menos a un metro de distancia de cualquier material inflamable. Si sospecha que la estufa tiene algún defecto deje de utilizarla: podría intoxicarle con monóxido de carbono.
Las mantas eléctricas no deben taparse con otras mantas, podrían terminar quemándose. A la hora de guardarlas dóblelas lo menos posible: su interior contiene resistencias eléctricas que pueden romperse y causar cortocircuitos.
Cuidado con los cigarrillos, las cerillas y las velas
Un niño de dos años ya es capaz de encender mecheros y cerillas. Manténgalos siempre en un lugar inaccesible para un menor.
Deben evitarse los ceniceros pequeños o inestables. Antes de vaciarlos compruebe que no queda alguna ceniza encendida. No fume mientras maneja líquidos inflamables; y tampoco lo haga mientras descansa en la cama o en el sofá, podría quedarse dormido y provocar un incendio.
Nunca deje una vela encendida sin vigilancia. Elija candelabros estables y aléjelos de superficies combustibles.
Instalación eléctrica: revise los cables
No sobrecargue los enchufes conectando varios aparatos de gran potencia en uno sólo.
Desconecte y arregle cualquier aparato eléctrico que pueda estar defectuoso. ¿Cómo saberlo? Porque huela mal, porque produzca humo, porque haga saltar el diferencial...
Revise los cables visibles por si tuviesen algún rasguño o algún otro daño. Siempre deben estar perfectamente aislados.
Compruebe que tiene un completo cuadro de protección con interruptores que corten la corriente automáticamente en caso de cortocircuito, exceso de corriente o fuga de corriente a tierra.
La luz es una fuente de calor: no instale bombillas de más potencia de la indicada en el casquillo. Y no cubra las lámparas con tejidos o papeles.
Si tiene instaladas luces de navidad, desconéctelas antes de irse a dormir.
No deje desatendidos aparatos eléctricos generadores de calor: planchas, freidoras, tostadores...
Para extinguir el fuego de un aparato eléctrico, basta con desconectarlo. Nunca emplee agua, salvo si previamente lo desenchufó.