nº 057 Diciembre 2004
El transplante de médula
Este trasplante es la única esperanza de salvación para muchos enfermos, en especial para quienes sufren leucemias.
En realidad se trata de infundir en un paciente unas células especiales, las células madre o progenitores hematopoyéticos, unas células capaces de regenerar la médula ósea, que a su vez podrá generar nuevas células sanas. Estas células especiales son muy abundantes en la médula, pero también se pueden llegar a obtener de la sangre periférica o del cordón umbilical.
Aunque en algunos casos es posible hacer un trasplante autólogo, de células del propio paciente, es muy habitual tener que recurrir a un donante compatible. Le contamos en qué consiste el proceso, tanto desde el punto de vista del enfermo que recibe el trasplante, como del donante.