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Se calcula que actualmente en España entre un 3% y un 5% de la población es diabética. Muchas personas ni siquiera saben que lo son, lo que es de lamentar pues, como consecuencia de ello están más expuestas a padecer una serie de enfermedades relacionadas con esta enfermedad (arteriosclerosis, ceguera, insuficiencia renal, trastornos cardiovasculares (como infarto o angina de pecho), daños en los tejidos que pueden obligar a la amputación…).
Como sucede con la mayoría de las enfermedades el papel del médico es esencial, no sólo porque le ayudará a mejorar su calidad de vida, sino también porque le ayudará a prevenir estas complicaciones.
De hecho,
el diabético puede llevar una vida normal si, además de
la medicación, lleva unos hábitos de vida ordenados y
una alimentación adecuada. Es decir, que la esperanza de
vida de un diabético es tan alta como la de cualquier
persona.
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