Consejos para un verano saludable
Unas sencillas medidas preventivas le ayudarán a evitar los riesgos ligados a un calor excesivo y a la exposición solar.
En su justa medida, el sol y el calor pueden ser aliados de nuestra salud, pero en exceso pueden convertirse en peligrosos enemigos, sobre todo para niños, ancianos, personas enfermas…
Mantenga a raya el calor
El calor estival es a veces difícil de soportar. La situación puede ser especialmente complicada para los niños pequeños, ancianos, enfermos crónicos y también para quienes deben pasar mucho tiempo al aire libre (por su trabajo, por ejemplo).
Un verano más, el Ministerio de Sanidad ha emprendido una campaña destinada a alertar a la población de los riesgos del calor excesivo y los efectos de las altas temperaturas en el organismo. Este año, el eslogan es "Combatir el calor está en tus manos", y recuerda a la población que es posible conseguirlo adoptando unas sencillas medidas.
- Manténgase hidratado, bebiendo abundante agua.
- Evite la exposición directa al sol y refugiarse en lugares frescos, a la sombra o climatizados.
- Use ropa ligera y de material transpirable, preferiblemente en tonos claros.
- No realice esfuerzos físicos intensos en las horas de más calor.
- Opte por las comidas ligeras.
Protéjase del sol
De todos son conocidos los riesgos de la exposición solar.
La Academia Española de Dermatología y Venereología aboga, de cara al verano, por prevenir los cánceres de piel. Sus consejos para hacerlo van en la misma línea que los que desde la OCU hemos indicado en distintas ocasiones, y que ahora recordamos:
- Evite la exposición al sol en las horas centrales del día.
- Utilice siempre una crema solar que le proteja tanto de los rayos UVA como de los UVB. Escójala teniendo en cuenta su tipo fototipo.
Póngase la crema al menos media hora antes de tumbarse al sol. Repita la operación frecuentemente, y después de cada baño (incluso si la etiqueta de la crema indica que es "Resistente al agua").
- Protéjase del sol con otras barreras (gafas, camisetas, gorros, sombrillas… ), pero no por eso deje de usar la crema de protección: debe recurrir a ella aunque esté nublado, se coloque bajo una sombrilla o se ponga camiseta: un parte de los rayos solares consigue atravesar estas barreras.
- Limite aún más la exposición en los primeros días. Deje antes que la piel se vaya habituando a los rayos solares, y siga protegiéndola todo el tiempo.
- No hay que protegerse sólo en la playa o piscina: también está expuesto al sol cuando hace deporte, pasea o camina bajo sus rayos. Téngalo en cuenta.
- La piel de los niños es más sensible que la de los adultos a los rayos ultravioleta. Escoja una crema solar con elevado índice de protección, y no se olvide nunca del gorro. Póngales también una camiseta seca (las mojadas pueden dejar pasar más fácilmente los rayos ultravioleta).
Los bebés de menos de seis meses no deben nunca exponerse al sol directo, pues su piel es muy fina.