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Los termómetros de mercurio son historia. Desde abril de 2009 ya no se podrá fabricar ni vender termómetros de mercurio. Ahora bien, puede seguir usando los que tenga en su casa. Eso sí, cuando quiera deshacerse de él, nada de tirarlo a la basura: si se rompe o ya no lo quiere, lleve ese residuo al punto limpio.
¿Por qué esta prohibición?
El mercurio es un elemento tóxico, que no se degrada y que si se dispersa, contamina el entorno y llega fácilmente a la cadena alimentaria.
Los restos de mercurio sin control pueden ser peligrosos para nuestra salud. Si se tiran a la basura o al vertedero, pueden acabar en el mar, donde el mercurio se acumula en los peces (sobre todo en los de mayor tamaño que suelen vivir más tiempo). Se han encontrado restos de mercurio entre la población de pescados más típicas de las zonas costeras del Mediterráneo.
¿Y es peligroso? Pues sí. En dosis elevadas puede ser fatal, pero incluso pequeñas cantidades de mercurio en nuestro organismo pueden provocar enfermedades nerviosas. Todo ello ha llevado a las autoridades europeas a acabar con los termómetros de mercurio.
¿Es peligroso el mercurio que se libera al romperse un termómetro?
La cantidad de mercurio que hay en los termómetros es muy pequeña. Además, este elemento se presenta en su forma menos tóxica, pero aún así no se puede desdeñar el riesgo.
¿Qué hacer si se rompe el termómetro de mercurio?