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El ron, uno de los licores con más tradición del mundo, se elabora a base de caña de azúcar mediante un proceso de extracción, fermentación y destilado del jugo o melaza de esa planta. Posteriormente se añeja en barricas de roble donde se deja al menos un año, para el ron añejo, o tres años, para el ron viejo. Su graduación es alta, por lo que es frecuente que se mezcle con otras bebidas para crear combinados tan populares como el cuba libre, la caipiriña, el daiquiri o el mojito.
Para lograr un buen ron es necesario mimar el proceso de destilación, fermentación y añejamiento, y por supuesto, que la materia prima sea de buena calidad. El destilado es básico, ya que contribuye a eliminar sustancias indeseables (alcoholes superiores y metanol) o que pueden dar mal sabor al producto, mientras que facilita la aparición de sustancias deseables, como los esteres.
Hemos analizado el contenido de azúcares. Al tratarse de una bebida destilada, el mínimo encontrado procede de la propia materia prima, la caña de azúcar. Aparte, la legislación determina un máximo de un 8% de azúcares añadidos, algo que casi todas las marcas de ron analizadas cumplen.
Casi todos los rones analizados cumplen con los requisitos de alcohol: una concentración mínima de 30%, para ron dulce, y 37,5%, para el seco. Y, en general no presentan restos de extracto seco reducido, es decir, aquellas partículas que no se volatilizan con la destilación y a las que se les ha quitado el azúcar.
A la hora de la degustación es donde se aprecia con claridad la calida de un buen ron. Para establecer si un ron cuenta con un perfecto equilibrio, el catador se basa en los matices que detecta a través del color, olor y sabor. Un buen ron se identifica principalmente por su color limpio ámbar, su aroma intenso y persistente, y su sabor fuerte, meloso, ardiente pero equilibrado. Los rones peor valorados son demasiado ligeros para poder apreciar el aroma y el sabor típico de esta bebida, o por el contrario, demasiado duros y ardientes.
La legislación vigente determina que, según el tiempo de envejecimiento, el ron se denomine blanco, dorado, añejo y viejo. Muchos fabricantes incluyen denominaciones en sus etiquetas que pueden confundir al consumidor, como "gran reserva", "extra añejo" o "añejo especial", o incluso una denominación propia, como "oro" o "solera". Pocos fabricantes indican los años de envejecimiento, dato fundamental para determinar el tipo de ron del que se trata. En algunas ocasiones incluso ofrecen información contradictoria en las etiquetas (por ejemplo, el caso de un ron que es importado pero, a la vez, elaborado en España).
En el mercado podemos encontrar grandes diferencias de precio entre marcas (más de 12 euros). El ron más barato lo tenemos por unos 6 euros y el más caro por casi 20 euros; así que podemos comprar tres botellas por el precio de una de las marcas, sin por ello ser peor (de hecho una de las marcas más baratas analizadas destaca entre las mejores). Lo normal es que el ron sea más caro cuanto más envejecido, pero eso no significa que sea de mejor calidad.
Las diferencias también las encontramos entre los establecimientos, ya que una misma botella puede constarle hasta un 28% más caro en función del punto de venta.
