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La unión hace la fuerza, y por eso, en su defensa de los intereses de los consumidores, la OCU no está sola. Forma parte, junto con otras asociaciones de consumidores (la portuguesa DECO, la italiana CCA y la belga ABC) de grupo de consumidores europeos Euroconsumers.

El trabajo conjunto de estas asociaciones, que en total representan a más de un millón de familias, no deja de dar frutos. Un buen ejemplo de ello es la adopción de posturas conjuntas ante asuntos de interés para todos, y la elaboración de unas "posiciones comunes" acerca de temas de actualidad que afectan a consumidores y usuarios.

Éstos son los temas sobre los que se ha elaborado una postura conjunta de Euroconsumers. Podrá encontrar, para cada uno de ellos, la definición del problema y el contenido concreto de la posición común.


1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
Restricciones técnicas a la utilización de determinados aparatos (ejemplo del DVD) Diciembre 2001
Definición del problema
Posición común

La calidad de las películas grabadas en DVD es muy similar a la de las grabaciones de las obras originales. Las grandes compañías cinematográficas temen, evidentemente, esta competencia. Por tanto, para impedir que una película grabada en DVD en los Estados Unidos - por ejemplo - esté asimismo disponible en Europa antes de que la misma sea exhibida en las salas de cine europeas, estas grandes compañías cinematográficas, con el apoyo de los fabricantes de DVD, han dividido el mundo en seis regiones y han codificado los DVD (y los reproductores de DVD) de tal manera que, por ejemplo, un DVD grabado en la región 1 (continente americano) no pueda ser reproducido por un aparato de DVD comercializado en la región 2 (Europa, Japón).

Sin embargo, este sistema de cerrojo ha sido repetidamente cuestionado a lo largo de estos últimos años. Por un lado, algunos fabricantes se independizan poco a poco del yugo de las grandes compañías cinematográficas, emprendiendo la comercialización de lectores de DVD "multizonas" o fácilmente "deszonables" (en determinados casos, basta con introducir en los mismos unas sencillas modificaciones mediante un mando a distancia). Por otro lado, en Internet abundan portales que explican cómo quitar el cerrojo a la mayoría de los reproductores de DVD presentes en el mercado (así como la manera de desactivar la macrovisión de la que hablaremos más adelante). Sin embargo, con estas manipulaciones se corre el riesgo de no quedar cubiertos por la garantía del fabricante, por lo que, a fin de cuentas el consumidor puede resultar perjudicado. Además, no todos los consumidores están en situación de igualdad.

Por otra parte, los estudios de producción quieren impedir que los consumidores copien en una cinta VHS los DVD que los mismos han comprado o alquilado en un videoclub.

Hay otros aparatos sometidos a restricciones técnicas similares, como por ejemplo, los teléfonos móviles y los soportes de grabación (casetes, etc.).

En el terreno de los principios de la competencia y de la libertad de comercio, la distribución por zonas de los reproductores de DVD, así como las demás restricciones técnicas al uso de determinados aparatos ofrecidos en el mercado (por ejemplo, los GSM), son difícilmente aceptables. El consumidor es quien sale perdiendo frente a tales restricciones técnicas, pues no puede beneficiarse de las notables diferencias de precio existentes en el mercado.

Siempre hemos abogado por la supresión de los obstáculos y barreras técnicas que se oponen a la libre circulación de productos y servicios. Por ejemplo, la distribución por zonas es una traba a la misma. Cierto es que dicha traba puede ser suprimida técnicamente, pero no todos los consumidores están en condiciones de hacerlo, por lo que éstos no se encontrarían en situación de igualdad.

La libre elección de los consumidores queda esencialmente limitada por tales medidas. La referida restricción técnica existe únicamente en interés de algunos fabricantes y de algunos operadores poderosos. Es difícilmente admisible que las reglas del comercio internacional toleren semejante reparto del mercado entre unos pocos operadores.

1. Por tanto, abogamos firmemente a favor de la desaparición del fraccionamiento en zonas y de cualquier restricción técnica, para permitir que todos los consumidores tengan acceso al conjunto de los aparatos ofrecidos en el mercado.

2. Nos oponemos al bloqueo por medios técnicos de la posibilidad de efectuar copias privadas que estén legalmente autorizadas.

3. Solicitamos la supresión del fraccionamiento del mercado en zonas y la instauración de estándares internacionales que aseguren a los consumidores el acceso sin limitaciones a cualquiera de los productos ofrecidos en el mercado (por ejemplo los DVD, los GSM, o incluso las casetes para grabación, etc.).

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