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En España el
consumo de tabaco causa al año 56.000 muertes (es decir, mil muertes cada
semana), lo que representa el 15 % de todos los fallecimientos ocurridos en
nuestro país.
El tabaquismo, una enfermedad
Análisis del humo del tabaco han puesto de manifiesto la existencia de hasta 4.500 sustancias, la mayoría nocivas para la salud. Entre ellas destacan el monóxido de carbono, los oxidantes y el alquitrán (causantes de enfermedades cardiorespiratorias y tumorales) y, por supuesto, la nicotina (responsable de que sea tan difícil dejar de fumar).
La necesidad física de nicotina que padecen los fumadores ha considerado que el tabaquismo se considere una drogodependencia. Su consideración como enfermedad crónica ha inducido también un cambio radical en la forma de tratarlo. La fuerza de voluntad ya no es la única arma con la que se cuenta para dejar de fumar. Ahora se están desarrollando tratamientos médicos que han demostrado científicamente su eficacia para ayudar a los fumadores a dejar de serlo. Desgraciadamente, sólo entre el 2% y el 4% de los intentos serios de abandono del tabaco están acompañados de un tratamiento adecuado.
Según un estudio de la OCU en 2001, el 22% de los menores de 18 años se declaró fumador; a partir de los 44 años, la adicción al tabaco y el número de cigarrillos que se consumen por día va disminuyendo.


Aunque lentamente, el número de fumadores en España disminuye (un 4% en 12 años) a pesar de que el Libro Blanco de Prevención del Tabaquismo, dos de cada tres fumadores quieren dejar de fumar o, lo que es lo mismo, alrededor de 8 millones desean dejar de fumar.
Dejar de fumar es posible
Éste es el mensaje que la SEDET y la OCU han querido trasladar a los fumadores. Pero como cualquier enfermedad crónica, el tabaquismo requiere un tratamiento médico prescrito por un profesional sanitario. A pesar de lo que pretenden, la mayoría de los métodos que se presentan "infalibles" no han demostrado su eficacia.
Las personas que están intentando dejar de fumar pueden recibir dos tipos de apoyo: una ayuda psicológica que les ayude a combatir la dependencia psíquica y un tratamiento con fármacos que alivie la necesidad de la nicotina. Un tratamiento eficaz triplica las posibilidades de éxito.
El folleto elaborado por la SEDET y la OCU pasa revisión a los distintos medicamentos que se comercializan para el tratamiento del tabaquismo: chicles, parches, sprays nasales y Bupoprión, cuya eficacia se sitúa entre el 35 y el 40% de éxitos al cabo de un año. Como es natural, todos presentan sus ventajas e inconvenientes que conviene tener presentes.
Beneficios de dejar de fumar
Son indudables, tanto para la salud, la autoestima, el bolsillo, el aspecto físico y para disfrutar de la vida.
El documento de la OCU y la SEDET incluye un gráfico que recoge "Lo que ocurre cuando no se fuma durante algunos espacios de tiempo (entre 24 horas y 15 años). A las 24 horas, disminuye el riesgo de infarto; a las 3 semanas, la circulación y las funciones pulmonares mejoran; a las 5 semanas, los sentidos del olfato y el gusto se agudizan; a las 9 semanas, la tos, la fatiga y las dificultades respiratorios mejoran; al año, se reduce a la mitad el riesgo de infarto; a los 5 años, el riesgo de infarto se iguala al de una persona que nunca haya fumado; a los 15 años, el riesgo de cáncer de pulmón, faringe y esófago se iguala al de una persona que nunca haya fumado.
Consejos para dejar de fumar
El folleto de la SEDET y la OCU finaliza con una serie de 11 consejos para dejar de fumar en torno a tres momentos: prepararse, comenzar y mantenerse:
1. Pensar en razones para dejar de fumar y escribirlas en una tarjeta que se pueda llevar encima.
2. Llevar un registro de los cigarrillos que se fuman cada día. Así se podrá determinar las situaciones a las que se asocia la necesidad de fumar.
3. Pensar en una fecha propicia para dejar de fumar y anotarlo en el calendario. Comunicar esa fecha a familiares y amigos.
4. El primer día: levantarse antes de lo habitual, hacer un poco de ejercicio y beber mucho zumo y agua.
5. Salir de casa decidido a no fumar ni un solo cigarrillo (no llevar encima ni mechero ni tabaco).
6. Si un médico le ha puesto un tratamiento seguirlo estrictamente.
7. Mantenerse lo más activo posible, con las manos y la boca ocupadas.
8. Tratar de evitar las situaciones que tenga asociadas al tabaco y poner en práctica estrategias para combatir los momentos críticos.
9. Si se siente deseos de fumar, inspirar fuerte y llenar los pulmones de aire limpio.
10. Practicar una actividad física y cuidar la dieta aumentando el consumo de fruta y verdura.
11. No ceder ni en un cigarrillo y felicitarse cada día que pase sin fumar.
La situación debe cambiar
Hoy en día nadie discute que "el tabaco perjudica seriamente la salud", ni siquiera la propia industria tabaquera, de ahí la necesidad de proteger a los más débiles, los más jóvenes, con un control estricto de la publicidad. Una Directiva Europea la restringe drásticamente. "El problema es que a pesar de que esta Directiva establece medidas realmente importantes para limitar la publicidad y, con ello, su impacto en los más jóvenes, su transposición tiene de plazo julio de 2005. Muchos países europeos ya la ha puesto en vigor, algo que solicitamos que España haga de forma urgente por su trascendencia sobre la salud pública, sin dejar agotar el plazo límite para su adopción".
Para más información contactar con Ileana
Izverniceanu
Tfno.: 91 300 00 45 -
ileana@ocu.org.