
Economía y respeto al medioambiente van unidos...
¿Por qué un consumio responsable resulta más caro?
¡Con la OCU, aprenda a consumir, ahorrando!
Leer mas
¿Cómo reducir la factura de teléfono e Internet?
¿Cúal es la Compra Maestra en ordenadores, televisores, dvd's...?
La respuesta a un solo click
Leer mas
Con las guías de la OCU
piense en su salud,
en la de su cartera
y en el medioambiente
descubra los consejos en las alergias
guía de las terapias alternativas, energía.
3 guías para el bienestar
Leer mas
Generamos toneladas de residuos. Un porcentaje cada vez más grande vienen de aparatos y dispositivos electrónicos de todo tipo. Detrás de esos restos hay dinero, y también riesgos, de ahí la importancia de establecer un sistema eficiente de recogida, reutilización y reciclaje de estos aparatos... que en la práctica no está funcionando. ¿Qué se hace con ellos?
puedes informarte sobre el más cercano a tu casa en www.ocu.org/puntos-limpios.
Cuando un aparato ya no nos sirve, no funciona, se queda antiguo… queremos deshacernos de él. Pero no podemos tirarlo a la basura sin más. ¿Qué hacemos con él? Lo llevamos a un punto limpio (puedes informarte sobre el más cercano a tu casa en www.ocu.org/puntos-limpios) o, si lo cambiamos por otro, lo dejamos en la tienda o pedimos a quienes lo traen a casa que se lleven el viejo. Sin embargo, a las plantas de reciclaje autorizadas no llegan todos los aparatos que desechamos. ¿Dónde se quedan? ¿Se desmantelan para aprovechar materiales? ¿Se convierten directamente en chatarra? ¿Se venden como metal al peso? ¿Acaban tirados en cualquier parte? ¿Tienen una segunda vida, incontrolada, en algún lugar del tercer mundo? Son muchas las sospechas. Y sin embargo, el consumidor, cuando compra un aparato, paga al fabricante la cantidad necesaria para asegurar que se recicla correctamente. Si no es así, y dejando a un lado cuestiones medioambientales,
¿quién se queda con ese dinero?
Para salir de dudas y saber a dónde van a parar los aparatos eléctricos y electrónicos que no están llegando a las plantas de reciclaje nada como “espiar” la trayectoria de estos residuos.
Eso hemos hecho.
Las imágenes son más elocuentes que cualquier explicación: MIRA NUESTRO VIDEO
Gracias al GPS que habíamos colocado en el interior de los aparatos nos ha permitido seguirles la pista y comprobar que:
Los fabricantes cargan en el precio de sus aparatos el coste estimado de reciclarlos: unos 20 euros por un frigorífico, 5 por un microondas... En teoría, por ley, deben dedicar ese dinero a que los aparatos electrónicos sean trasladados a plantas autorizadas donde se descontaminen y se reciclen bien. Aunque podrían ocuparse ellos mismos suelen delegar en un SIG, al que sólo pagan por los aparatos efectivamente reciclados, aunque sean una pequeña parte de los comercializados.
¿Y el resto del dinero? Pues directamente, se lo quedan… por esto son CULPABLES
En esta factura se ve lo que nos cobraron por recoger el aparato
Estos profesionales deben aceptar los aparatos usados que el consumidor le dé al comprar otros similares, ya sea en el domicilio (al entregar un aparato nuevo) o en la tienda, y cuando lo hacen, deben encargarse de llevarlos a donde se vayan a reciclar. En la práctica son muchos los que evitan asumir esa responsabilidad, directamente negándose a quedarse con el residuo, dando largas, cobrando al usuario y cuando lo hacen, no todos y no siempre se ocupan de ponerlos en la senda del reciclado. Por esto son CULPABLES
Estas instalaciones dependen generalmente de una administración (local, autonómica, cabildo, diputación, etc.) y se encargan de la recogida de residuos domésticos. Allí deben custodiarse y entregarse en buen estado a quien los transporta a la planta de reciclaje. En la práctica, no siempre están en buenas condiciones, están en lugares inaccesibles, mal señalizados, no informan bien de los horarios, o no los cumplen… Hemos detectado una indiferencia generalizada tanto hacia cómo se depositan los residuos, como hacia su custodia. Por esto son CULPABLES

Las municipales se desentienden del problema. Algunos ni siquieran saben que tienen punto limpio (que depende de ellos) ni su funcionamiento. Otras veces no informan a los consumidores, y ponen trabas a los que sólo quieren cumplir con su responsabilidad de ciudadanos “limpios”. Las autoridades autonómicas, nacionales e internacionales no ejercen control efectivo sobre la calidad de la gestión en su ámbito territorial ni se molestan en dar una información decente o actualizada sobre la situación en su entorno. Por su indiferencia y omisión son CULPABLES.
Cuando compras un aparato eléctrico o electrónico pagas cierta cantidad por adelantado para costear su futuro reciclado, aunque tarde años en producirse. En la práctica, sólo 1 de cada 5 aparatos se llega a reciclar. Además, cuando te deshaces de un aparato usado, debes llevarlo a la tienda donde compras otro o a un punto limpio. Un esfuerzo que se hace de buena gana… si da resultado.
Son empresarios cuyo negocio se sustenta en todo o en parte con el dinero que recibe de los SIG por descontaminar y reciclar sus residuos, además de dedicarse a vender los materiales recuperados… pero a quienes en realidad no les está llegando más que una pequeña parte de los residuos que previsiblemente iban a sostener su negocio .
Los residuos tirados de cualquier manera son una fuente de riesgos. Sustancias como los gases de los frigoríficos, los aceites minerales con bifenilos policlorados de aparatos como las lavadoras, los metales pesados y restos electrónicos de las televisiones u ordenadores… son peligrosos para todos
Chatarreros, aprovechados, etc. cualquiera que aproveche la indiferencia y dejadez para apropiarse de los residuos. Extrae las partes más valiosas pero desprecia otras que podrían reciclarse y no tienen en cuenta la posible emisión de sustancias peligrosas que genera la manipulación de ese aparato si no se hace una descontaminación previa.
Que se embolsan el dinero que les pagamos todos y que deberían dedicar a reciclar.
El dinero que pagamos para que se reciclen los aparatos eléctricos y electrónicos se está usando mal: financiamos el reciclaje de todos los aparatos, pero hemos comprobado que apenas se recicla el 20%. Ésta es una situación intolerable. Por eso exigimos: