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Existen distintos sistemas para lograr reducir el caudal de agua que sale por el grifo: aireadores, perlizadores o reductores de caudal. Unos estrechan el caño, otros introducen aire en el chorro de agua, y también los hay que limitan la apertura del mando.
Son dispositivos que se instalan fácilmente en la boca del grifo, sustituyendo el filtro normal. Hay que verificar si el grifo instalado tiene rosca interior (hembra) o exterior (macho) para adquirir el dispositivo adecuado.
El resultado final depende del comportamiento del grifo original, de si en condiciones normales permite pasar un caudal muy abundante o no, y del uso que el consumidor haga de la grifería (apertura habitual del mando al máximo, por ejemplo). Algunos filtros ahorradores pueden ver mermada su capacidad de ahorro si el grifo en el que se instala es “derrochador”. En algunos casos, los resultados son tan inapreciables, que da lo mismo usar o no el filtro.
Un sencillo sistema de anillas instalado en el grifo, el tubo flexible o el cabezal permitirá reducir el caudal de agua de la ducha. Para los cabezales de ducha existen varias opciones, con alcachofas que ofrecen varias posiciones para poder disfrutar de chorro continuo o racheado, o lluvia más o menos fina, por ejemplo. El ahorro de agua puede variar bastante en función de la posición de la alcachofa. Con un mismo cabezal podemos lograr un ahorro del 41% en una posición, y del 79% en otra. Además hay alcachofas que ofrecen diferentes opciones como atomizar el chorro de agua, dividir el chorro en hilos o hacer que descargue de manera intermitente.
Los grifos monomandos para lavabos y fregaderos son muy útiles porque proporcionan agua a la temperatura adecuada, sin desperdiciarla. Algunos monomandos cuentan con un limitador de apertura, lo que evita pérdida de agua por descuido. Los aireadores funcionan como filtros que, gracias a sus múltiples rejillas, “inflan” el agua con burbujas de aire para que el chorro parezca más abundante. Los perlizadores funcionan de forma similar.
Para las cisternas existen trucos sencillos que reducen su consumo de agua, como introducir una botella llena de agua que limite su capacidad máxima, aunque siempre se puede instalar un pulsador de doble descarga para vaciar parcial o totalmente la cisterna, según se necesite.
Algunos fabricantes comercializan ya grifos ahorradores, aunque en realidad derrochan más agua que un grifo tradicional. Se considera “derrochador” el grifo que permite un caudal máximo superior a 8 litros por minuto.
Desde la OCU pedimos que se regule la fabricación de grifos ahorradores de serie (que supongan un ahorro de consumo de verdad) y se generalice su instalación, para utilizar sólo los dispositivos ahorradores en griferías antiguas que no puedan ser cambiadas.
En algunos casos, existe una gran diferencia de precio entre modelos que ofrecen los mismos resultados y en función del establecimiento en el que compremos. Hay dispositivos reductores y aireadores para grifos por unos 10 euros con los que conseguiremos ahorrar más de un 50% de agua. En el mercado encontramos también cabezales de ducha por menos de 20 euros que consiguen reducir el consumo de agua en tres cuartas partes.
Desconfíe de los reclamos publicitarios y las etiquetas “eco” de algunos productos, ya que los resultados suelen ser similares a otros dispositivos, pero la mayoría de los fabricantes se escudan en la falta de legislación publicitaria en este campo. Desde la OCU también se recomienda establecer algún tipo de etiquetado para estos grifos, similar al de ahorro energético de los electrodomésticos, que indique su comportamiento en cuanto a consumo de agua.
