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Entre las causas más frecuentes de problemas de la piel se encuentran las infecciones (bacterias, hongos y virus), las irritaciones, las alergias, la exposición al sol, el embarazo y las reacciones a medicamentos.
Su causa son las bacterias, problemas hormonales o factores genéticos. El estrés por sí mismo no lo causa, pero puede agravarlo.
La edad media de aparición son los 15 años, aunque se puede presentar antes de los 12. Se trata con medicamentos o cosméticos. Por lo general, las personas que utilizan medicamentos abandonan menos el tratamiento.
Son una reacción de la piel a una presión anormal, como la producida por un calzado demasiado apretado. Para disminuir el dolor, se pueden usar anillos de protección. La piedra pómez o las lijas finas después del baño sirven para eliminarlos. Los medicamentos hay que usarlos con cuidado.
La dermatitis seborreica, cuya forma más conocida es la caspa, causa picor y descamación de la piel, debilita el cabello y aumenta su caída. La causa suele ser un virus llamado malassezia. No tiene cura, pero se puede controlar con champús que contienen selenio, zinc o alquitrán.
Se manifiesta como enrojecimiento y ampollas que segregan líquido y forman costras. Produce picor y quemazón. Las alergias, el asma y el estrés parecen las causas más probables. Dependiendo de la gravedad, el tratamiento incluye cremas hidratantes, corticoides, antihistamínicos o antibióticos.
Son líneas de tono nacarado o rojizo que se deben a una rotura de los tejidos de la piel provocada por una distensión rápida, como ocurre durante el embarazo o la adolescencia. Son difíciles de eliminar, pero existen productos que pueden mejorar su apariencia.
También se conoce como herpes zóster y está causado por el virus de la varicela. Se manifiesta con ampollas en bandas longitudinales, casi siempre acompañando el recorrido de un nervio y, con más frecuencia, en el tórax o en el rostro. Por ahora, no es posible destruir el virus, pero hay medicamentos para reducir la duración de las ampollas y el dolor.
Lo produce el virus del herpes simple y suele aparecer en la boca y sus alrededores. Provoca ampollas pequeñas y dolorosas rellenas de líquido. La fiebre, la exposición al sol y el estrés pueden desencadenar su aparición. Es contagioso y no se cura, sino que reaparece periódicamente. Se pueden utilizar antivirales para reducir su duración.
Es una afección causada por hongos que crecen en zonas húmedas y cálidas, como piscinas y balnearios. Aparece, sobre todo, en los espacios entre los dedos de los pies. La piel se enrojece, pica y pueden aparecer fisuras. Se trata con antifúngicos en crema o, si es grave, en comprimidos.
Es una dolencia crónica cuya causa exacta se desconoce, pero se sospecha que se debe a factores genéticos o a problemas del sistema inmunológico. Se presenta como placas rojas y densas sobre la piel cubiertas por escamas que provocan picor. Se puede tratar con medicamentos, cosméticos y fototerapia para retrasar la aparición de síntomas.
Se caracteriza por manchas rojas en el rostro y una trama de vasos sanguíneos muy finos. Es crónica y antiestética, pero sin gravedad. Las causas son genéticas y aparece asociada a la exposición al sol y a problemas linfáticos. Cuando resulta incómoda, se puede tratar con láser, cirugía o antibióticos.
Consisten en la inflamación de los pequeños vasos sanguíneos en respuesta al frío, sobre todo, en manos y pies. Provocan ardor, picor e hinchazón. Cuando son graves, puede ser necesario tomar medicamentos vasodilatadores.
Está originada por hongos y es más frecuente en los meses cálidos. Aparece como placas rojas que pueden causar dolor y picor. Se trata con cremas antimicóticos, pero conviene consultar al médico.
Se presenta como pequeñas elevaciones de la piel, claras o enrojecidas, con ardor y picor. Suele aparecer como reacción alérgica a alimentos o medicamentos. Habitualmente, desparece sin tratamiento, pero si persiste, se pueden administrar antihistamínicos bajo supervisión médica.
Son excrecencias rugosas de la piel que están provocadas por un virus. El tratamiento con medicamentos, cirugía o crioterapia (nitrógeno líquido), se aplica cuando causan dolor o incomodidad, o bien por razones estéticas.