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También llamadas "centros de planchado", se distinguen de las planchas convencionales por su tamaño (mucho mayor) y por su particular diseño, que separa la parte de la plancha de la del generador de vapor y el depósito de agua. Esta solución permite contar, de un lado, con un generador con un mayor flujo de vapor (que puede facilitar el planchado) y un depósito de agua de mayor capacidad (que aplaza la necesidad de reponer agua), y de otro, de una plancha más pequeña y fácil de manejar. Evidentemente, una y otra parte permanecen conectadas por un tubo por el que circula el vapor generado.
El caso es que las ventas de este tipo de planchas aumentan de año en año. Y aunque aún están lejos de sustituir a las planchas convencionales, hemos querido conocer hasta qué punto son eficientes y fiables.
Estos aparatos le robarán buena parte de espacio en el armario. Son voluminosos y pesados (hasta casi nueve kilos con el depósito lleno), pero a la hora de manejarlos, resultan cómodos y ligeros, ya que apenas tendrá que mover un kilo, que es lo que pesa la parte de la plancha. Pero la falta de peso es una ventaja relativa, porque en la calidad del planchado también influye la presión que ejerce la suela de la plancha sobre la prenda, mayor cuanto más pesada sea.
Hablando de suelas... En la mayoría de las planchas analizadas esta parte de su superficie está fabricada a base de aluminio, un material que también destaca por su ligereza, pero que suele presentar más problemas de resistencia cuando tiene que enfrentarse a golpes y rozaduras, y, lo que es más importante, no se desliza tan bien como el acero (un material que, por otra parte, suele ser el más habitual en la suela de las planchas convencionales).
Los aparatos analizados no evitan la tarea de planchar, pero sí pueden agilizarla, ya que con ellos se suele planchar bastante más rápido que con un modelo convencional.
¿Qué tal resisten el uso? El principal enemigo de este tipo de aparatos es la cal, si bien, por lo que hemos podido comprobar, no llega a ser un problema serio, como tampoco lo es la resistencia de la suela a los arañazos (incluso entre los modelos con suela de aluminio). Ahora bien, cuando medimos el caudal de vapor después de 250 horas de uso, observamos cómo uno de los modelos analizados había reducido de manera sensible.
¿Es fácil planchar con ellas? Para valorar su manejabilidad también contamos con la ayuda de un jurado de usuarios, encargados de evaluar aspectos como el encendido, el uso de mandos y botones, la utilización propiamente dicha, la visibilidad de los pilotos, la seguridad o la facilidad de almacenamiento. En general, los resultados fueron buenos.
¿Son seguras? Hemos valorado tanto la seguridad térmica como eléctrica. Y aunque algunos modelos presentan partes metálicas que alcanzan temperaturas realmente elevadas, con un uso normal la mano o el brazo del planchador no debería entrar en contacto con ellas. Recuerde que aunque apenas necesitan dos minutos para calentarse, tardan más de noventa minutos en enfriarse del todo.
