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Los piojos son de todos conocidos, aunque muchos afirman no haberlos visto nunca. Se trata de insectos parásitos que viven en la cabeza y se alimentan de pequeñas cantidades de sangre.
El contagio, muy común, se produce por contacto cercano (cabeza con cabeza). Los niños entre 3 y 12 años (sobre todo las niñas) son los más afectados por las infestaciones de piojos, y a menudo contagian a los adultos de la familia
Si tu hijo se rasca la cabeza, indica que siente cosquilleo y picor, hay que revisar su cabeza: es posible que tenga piojos.
Los piojos y sus huevos (las liendres) se detectan normalmente en las sienes, línea del cuello y detrás de las orejas. Las liendres se encuentran pegadas al cabello, cerca del cuero cabelludo.
Si se detectan piojos en el pelo, hay que actuar. Se pueden tratar de diferentes formas, lo cierto es que ningún remedio es totalmente eficaz siempre. Es habitual tener que repetirlo, o probar otros.
Lendreras: revisión ocular y "manual"
Ante la sospecha, hay que revisar varias veces a la semana la cabeza del niño meticulosamente, con ayuda de un peine y buena luz, y retirar los piojos y liendres que encontremos uno a uno. El peine debe ser especialmente fino, de 1mm de separación entre las púas para que se queden atrapadas las liendres: estos peines especiales se llaman lendreras.
Este proceso requiere tiempo, y por si sólo, pese a ser eficaz, puede no bastar. Debe hacerse también después de usar cualquier tratamiento antipiojos, para retirar liendres y restos de piojos que quedaran.
Existe un peine eléctrico, que da una pequeña descarga a los piojos que encuentra, eliminándolos. Este peine no mata las liendres, y los estudios sobre su eficacia no son concluyentes.
Insecticidas químicos: los de siempre
Los tratamientos antipiojos (antipediculicidas es el nombre "científico") que se basan en insecticidas químicos son el tratamiento más habitual. Permetrina, malatión, lindano, son algunos de los principios más conocidos. Estas sustancias en principio actúan sobre el piojo y sus huevos (aunque la acción sobre las liendres es muy limitada). No son productos para prevenir la infestación: sólo deben usarse si se detectan piojos.
Hoy en día la permetrina a partir del 1% se considera el tratamiento de elección para estos parásitos. Los insecticidas a base de permetrina son los más estudiados en ensayos clínicos. Dentro de los insecticidas, este tratamiento es el de menor toxicidad.
Se puede encontrar en champú, loción, crema… Es mejor elegir la crema o loción, que el champú, ya que este permanece menos tiempo en contacto con el cuero cabelludo y además suele tener menor concentración.
Siliconas antipiojos: lo más moderno
Los antipiojos de última generación dejan de lado la química, y recurren a métodos "físicos" para acabar con los piojos: se trata de productos elaborados con siliconas, como dimeticona, ciclometicona, que actúan contra el piojo inmovilizándolo y ahogándolo.
Productos naturales: más que dudosos
Junto a estos productos, se venden otros, insecticidas naturales y aceites esenciales, como Aceite de árbol de té (melaleuca sp), aceite de lavanda, eucalipto, extracto de Quassia Amara, etc.
El vinagre acaba con los piojos. El vinagre es el remedio casero típico contra piojos y liendres. Pero no es la panacea. Este remedio casero tradicional puede ayudar a disolver el pegamento que tienen las liendres y así eliminarlas más fácilmente, pero no es eficaz contra las infestaciones por piojos.
Los piojos prefieren el pelo limpio. Esto no es así, no tienen preferencias entre pelo limpio o sucio. Además, se sabe que la aparición de piojos no tiene nada que ver con una mala higiene personal.
Los piojos saltan de una cabeza a otra. Los piojos no saltan, ni vuelan (no tienen alas), pasan de una cabeza a otra por contacto directo, por eso los niños son más propensos a cogerlos, por su forma de interactuar o jugar con otros niños.
Se contagian por usar objetos que otro haya usado. El contagio por uso compartido de efectos personales, tales como gorros, cepillos para el cabello o ropa de cama no se ha demostrado, pero se aconseja evitarlo por precaución. Tampoco los trasmiten animales o mascotas.
Los tratamientos no sirven de nada. Ningún tratamiento es eficaz al 100%. Y lo cierto es que con algunos pueden hacerse resistentes. Los piojos han desarrollado resistencias a ciertos insecticidas en los últimos años, por ejemplo ya hay documentadas resistencias a Permetrina, Malatión y otros. El mal uso de los insecticidas (no dejarlos actuar el tiempo recomendado, o usarlos para prevenir…) contribuye a la creación de resistencias.
Cada vez hay más piojos Pues la evidencia sugiere que sí, que hay más piojos ahora que hace tres décadas, probablemente debido a la aparición de resistencias a los insecticidas, y la ineficacia de otros tratamientos. Un estudio español nos da datos de que la prevalencia de infestación por piojos se ha ido incrementando de 6,5% en 1983 a 12,7% en 2003.