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El pan es uno de los alimentos más representativos de la cultura occidental. Todos comemos pan, y mucho se ha hablado de sus bondades… No obstante, el consumo de pan ha descendido drásticamente en las dos últimas décadas: en el año 1976, cada español consumía 82 kilos de pan al año; en la actualidad se estima que tenemos un consumo de sólo 38 kg anuales. ¿Ha sido sustituido por otros alimentos? ¿Qué ha hecho bajar ese consumo? ¿Ha cambiado el pan? Para responder a estas preguntas y poder conocer mejor al alimento que, durante muchos años, ha sido la base de nuestra alimentación, elaboramos esta guía de compra.
El pan es un alimento muy sencillo. Se compone de agua, harina, levadura, masa madre (fermentada el día anterior) y sal. A veces se le añaden mejorantes, normalmente, enzimas o levaduras para facilitar la elaboración. La harina debe ser de las llamadas “de fuerza”, esto es, con un elevado contenido de gluten.
Desde el punto de vista de la nutrición, el pan sólo aporta hidratos de carbono. Es una buena fuente de energía (266 kcal/100 gramos) que no añade grasa a nuestra dieta. Con una barra de pan al día, unos 250 gramos, se cubren la cuarta parte de las necesidades calóricas diarias y también de las de fibra. Si se trata de pan integral, el aporte de fibra sube hasta el 50% de la Cantidad Diaria Recomendada. En cuanto a la sal, aportará un 19% del máximo diario recomendado. Si necesita reducir su ingesta de sodio, consuma pan sin sal.
Aunque cada vez comemos menos cantidad de pan (una media de 104 gramos por español y día), en las panaderías se encuentran más variedades para elegir. Según el proceso de elaboración se distinguen dos tipos principales de pan: Pan candeal o bregado, la masa de harina y agua se prensa haciéndola pasar por unos rodillos. El resultado es una pan de miga muy compacta con alvéolos (agujeros) pequeños y que suele tener un tono muy blanco. Pan de flama, la masa no se prensa, sino que se moldea inmediatamente. La miga queda más abierta y alveolada, más esponjosa. A partir de ahí, hay diferentes tipos de pan, según sus ingredientes (aunque los básicos son siempre los mismos), su forma, etc.
Conocido también como pistola. Se trata de un pan común, de miga abierta o de flama (en algunos lugares, le llaman “de bandeja”) forma alargada y con un peso que ronda los 250 g. Es el que más se compra (un 60% de las ventas).
Sirve para acompañar casi cualquier plato. Su inconveniente es que se endurece con rapidez.
De origen francés (en español significa “varilla”) lleva un 6% de mantequilla en su composición original, pero en España se suele suprimir. Mide unos 5 cm de ancho y 65 de largo y suele pesar 250 gramos. Requiere un amasado especial. La miga es húmeda, blanca y presenta un alveolado regular.
Es un pan muy apropiado para bocadillos pues, al ser estrecho, resulta fácil de comer.
Es un pan poco cocido, con corteza fina, que se endurece pronto.
Es un pan rústico compacto, de origen italiano con una gran aceptación en el mercado español. Actualmente, es el pan especial más consumido. Son piezas de forma rectangular y plana, de fermentación lenta y sabor muy agradable. La miga es oscura, debido a que en su formulación aparece harina de salvado, y su alveolado muy irregular, con alveolos de gran tamaño. Su corteza es dura, sin greña y suele llevar harina por encima. Es un pan que se conserva bien durante dos días.
El pan de Viena es un pan de flama con masa blanda que, además de los ingredientes básicos, lleva azúcar, leche...
La alcachofa es pan de Viena, de tamaño individual, redondo y abombado, de miga esponjosa, con cortes superficiales en aspa o en cruz, que recuerda a la planta. Es una pieza habitual en toda España, con diferentes nombres: “viena” en Cataluña, “richi redondo” en Castilla.
Es un tipo de pan muy indicado para desayunos y meriendas, que combina mejor con cosas dulces.
También conocido como pan con fibra o fibroso. Suele venderse en barra. Este pan se elabora con harina integral, es decir, la que lleva los granos de trigo enteros, con la cascarilla. Puede hacer referencia a un “alto contenido en fibra” cuando contenga al menos 6 g de fibra por cada 100 g de pan.
Pieza rústica de gran tamaño, generalmente redonda. A veces lleva mezcla de centeno y de trigo. Se elabora con una masa muy blanda y un período largo de fermentación, lo que se traduce en un pan de gran aroma y sabor. Está presente en todas las zonas de España: las de miga dura se denominan bregadas, las de miga liviana, de flama; también se llama pan manchego, de pueblo, hogaza de León, etc. Combina muy bien con queso y embutidos. Su duración es larga, pudiéndose consumir en un periodo de 5-6 días.
Es el nombre genérico que se usa fuera de Galicia para denominar las piezas que por su aspecto físico o sabor recuerdan a la tradicional hogaza gallega, protegido bajo la IGP del Pan de Cea. La corteza es gruesa, con un color desde dorado a castaño oscuro y sabor a tostado. La miga tiene textura esponjosa, fibrosa y firme. Color apergaminado, que recuerda al del grano de trigo entero.
Sabor intenso a trigo. Combina muy bien con carnes, y es muy adecuada para consumir en desayunos.
Debe su nombre a que se elabora con sal gris de Guerande, originaria de la Bretaña francesa, que contiene diminutas partículas de arcilla que le proporcionan un sabor mineral y ligeramente ahumado. El pan bretón es una pieza no muy voluminosa, muy esponjosa, con un sabor pronunciado, bien equilibrado y sorprendente. Su corteza es crujiente y tostada.
El pan de centeno debe contener, según la norma, un mínimo del 51% de harina de centeno, y el resto puede ser trigo. El color de su miga es más oscuro que en el pan de trigo, por ello a veces se denomina como pan negro. . Su consumo es cada vez más elevado, aunque todavía muy por debajo del pan común. En la antigüedad era considerado un pan de gente humilde.
Tiene un alto contenido de fibra alimentaria Su sabor, más ácido, combina bien con quesos fuertes y verduras.
Dura más que el pan de trigo.
El pan de cereales es aquel en el que se emplea harina de trigo mezclada con harina de otro cereal en una proporción mínima del 51% y recibe el nombre de este último cereal.
El pan de semillas incorpora semillas enteras o fraccionadas de cereales y oleaginosas, como por ejemplo de girasol, sésamo, lino… la incorporación de las semillas puede ser en la masa o en la superficie, pero siempre en forma de semillas apreciables y nunca molidas.
Son característicos de una localidad o una zona. Entre ellos, algunos panes tienen bien definidas sus características y cuentan con una Indicación Geográfica Protegida. Es el caso del pan de Cea de Galicia, el Pan de Cruz de Castilla-La Mancha o el de Alfacar (Andalucía), o están en trámite de conseguirla., como el Pa de Pagès y el de Ronyó en Cataluña o el pan de espelta o de Escanda de Asturias. Otras están protegidas por etiquetas regionales, como el pan de Pintera o de Cañada de Aragón. Y algunos son simplemente variedades típicas, como el bollo de Andalucía, la pataqueta de Valencia o el lechuguino de Valladolid.
El pan fresco no suele llevar etiqueta de ningún tipo. Por tanto, para elegirlo no podemos basarnos en sus ingredientes, sino que debemos fiarnos de nuestros sentidos.
El pan engorda
El pan de molde o tostado engorda lo mismo que la barra
El pan tiene demasiada sal
El pan integral tiene más fibra
Una barra de pan pesa siempre lo mismo
El pan precocido es de peor calidad
El pan que venden para hornear en casa no es tan bueno como el comprado
Se puede hacer pan con cualquier harina