La OCU exige el control y la identificación de las grasas usadas en la alimentación
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) acaba
de publicar en su revista OCU-Salud del mes de junio-julio, los resultados de un análisis de la naturaleza de las grasas de 50 productos de gran consumo en nuestra población (ver tabla en anexo), en especial, por los consumidores más jóvenes.
Las conclusiones no pueden ser más evidentes: sólo en uno de cada siete productos se informa del tipo de grasa y los que lo hacen es porque se trata de grasas “nobles” como los aceites de oliva, girasol o maíz y la mantequilla. La mayoría de los productos, contienen grasa de palma, de tal forma que sólo la cuarta parte de los productos utilizan aceites vegetales saludables. Además sólo 12 de los productos analizados presentan un perfil de grasas equilibrado, bajo en grasas saturadas.
Desde hace tiempo la OCU viene trasladando a la opinión pública la idea de que la indicación de “grasa vegetal” en el listado de ingredientes de un producto alimenticio no es garantía de grasa cardiosaludable para el consumidor, relación que, sin duda, pretenden los fabricantes que el consumidor poco informado establezca, en contraposición a las denostadas grasas animales.
El estudio de la revista OCU-Salud comprende 50 productos, muchos de ellos, de gran consumo entre los más jóvenes: aperitivos, patatas fritas, pan de molde y tostado, bollería y repostería y galletas. Sólo una cuarta parte de los productos emplean aceites vegetales cardiosaludables. En cinco casos se trata de aceite de oliva (panes de Bimbo y galletas Tosta Rica), por su perfil de ácidos grasos, los dos productos más equilibrados son las patatas fritas de Vidal y las magdalenas de Martínez. En cambio, casi tres de cada cuatro usan grasa de palma, ya sea sola o mezclada con aceites como girasol, soja o maíz. A pesar de ser vegetal, la grasa de palma presenta niveles elevados de ácidos grasos saturados, muy poco aconsejables desde el punto de vista de la salud cardiovascular. Su “popularidad” entre los fabricantes deriva, sin duda, de su bajo coste.
El Director General de la OCU, José María Múgica, señaló que “muchas listas de ingredientes esconden detrás de la indicación de 'grasas vegetales', grasas nada beneficiosas para la salud cardiovascular y lo hacen pretendiendo dar a entender una bondad derivada del uso del término 'vegetal'. Los consumidores debemos tener claro que cuando un fabricante no identifica la grasa que usa, lo normal es que esté utilizando grasas poco recomendables, sobre, todo para los consumidores más jóvenes. Esos productos deben consumirse con mucha moderación”.
La OCU entiende que urge modificar la norma la norma 1334/1999 general de etiquetado y publicidad de productos alimenticios, limitando el tipo de grasas que se pueda utilizar en función de sus efectos para la salud cardiovascular (como empezado a hacer ya Dinamarca a partir de este mes) y, en todo caso, estableciendo la obligación de identificar en sus etiquetas las grasas que utilizan. Información ésta que la OCU considera esencial para el respeto al derecho básico a la información de los consumidores.
Esta modificación de la Norma ha sido ya solicitada en el día de hoy a los Ministerios de Sanidad y Consumo y Agricultura, Pesca y Alimentación, así como a todos los Grupos Parlamentarios del Congreso.
Anexo 1
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GRASAS EN ALIMENTOS PROCESADOS |

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Tfno.: 91 300 00 45 - ileana@ocu.org.