Si bien la disfunción eréctil se asocia, entre otras, a la enfermedad cardiovascular, no existe evidencia ni estudios que apoyen que se pueda incluir como factor de riesgo coronario o cardiovascular. La campaña a la que haces alusión es una nueva campaña encubierta de promoción de medicamentos de prescripción, impulsada por la farmacéutica Lilly, fabricante de Cialis, un medicamento contra la disfunción eréctil.
En España la publicidad de los medicamentos de prescripción está prohibida con el fin de que los pacientes no reciban una información sesgada por los intereses comerciales. Por eso es habitual que las compañías farmacéuticas utilicen vías indirectas de promoción, que unas veces pueden hacer hincapié en la promoción de los síntomas de una enfermedad, otras inducen a pensar erróneamente que es un problema que afecta a un gran número de la población, en general minimizan o no dan a conocer los efectos adversos. Y en otros casos, como en esta ocasión con la disfunción eréctil, crean una alarma injustificada al trasmitir la idea de que es un síntoma que avisa de una enfermedad cardiaca. Esta es una práctica que desde la OCU hemos denunciado.
Lo cierto es que la disfunción eréctil se produce de manera habitual y aumenta con la edad. Entre sus causas figuran en primer lugar los factores emocionales, factores psicológicos individuales, factores físicos como drogas (alcohol, nicotina, narcóticos, antihistamínicos, estimulantes, antihipertensivos y algunos medicamentos psicótropos), lesiones de espalda, hiperplasia prostática benigna y puede ser un síntoma temprano de enfermedades modificables como la deficiencia de testosterona, renal, neurológica o enfermedad hepática, etc.
El tadalafilo es un fármaco que actualmente se comercializa en forma de pastillas bajo el nombre comercial de Cialis. Su fabricante es la farmacéutica Lilly. Este fármaco presenta efectos adversos. Los más comunes son dolor de cabeza, indigestión, dolor de espalda, dolores musculares, enrojecimiento, congestión o secreción nasal. Pero hay otros más graves: en 2005 la Agencia de medicamentos norteamericana (FDA) asoció el tadalafilo con la pérdida de visión repentina, que se atribuye a a una neuropatía isquémica del nervio óptico. Y en octubre de 2007, la FDA anunció que en la etiqueta de todos los inhibidores de la PDE5, incluido el tadalafilo, debe figurar una advertencia del riesgo potencial de pérdida repentina de audición.
En cualquier caso, el uso racional del medicamento indica que, ante la existencia de importantes efectos secundarios, solo un análisis exhaustivo entre médico y paciente de los riesgos y los beneficios puede determinar o no la prescripción de un medicamento.