Nota de prensa

Hasta 138 euros por conectar un cable

24 mayo 2012
Hasta 138 euros por conectar un cable

La OCU ha llevado a cabo una investigación en 25 talleres de reparación de ordenadores portátiles para comprobar si los arreglan de forma conveniente. La 'avería' era fácil de solventar: sólo había que conectar un cable.

Chapuzas a tutiplén

La OCU ha llevado a cabo una investigación en 25 talleres de reparación de ordenadores portátiles (en 4 ciudades españolas: Barcelona, Madrid, Sevilla y Valencia), para comprobar si los arreglan de forma conveniente.

La 'avería' de los portátiles consistía únicamente en que habíamos desconectado un cable y las piezas se marcaron con tinta invisible para comprobar si se cambiaban de forma innecesaria.

En general, los talleres actuaron bien, aunque hubo alguna sorpresa en este estudio, que se publica en la revista OCU-Compra Maestra del mes de junio.

El primer punto negativo se lo llevan aquellos talleres de reparación que no informan sobre los derechos del consumidor. De hecho, un 50% de los analizados suspende en este apartado al incumplir lo que la ley les obliga: exhibir de forma clara el precio por hora , existencia de hojas de reclamaciones.

Al dejar el ordenador en el taller, la OCU esperaba que se nos entregaran algún resguardo o justificante que acreditara que el portátil se quedaba allí. Pero sólo algunos talleres lo hicieron, a otros hubo que pedírselo y, en el peor de los casos, nos lo denegaron.

A continuación, al llegar la hora de ver qué le pasaba al ordenador, nos encontramos con un amplio abanico de situaciones. En un taller de Valencia y en otro de Barcelona no nos cobraron nada. Detectaron que la 'avería' era un cable desconectado y lo volvieron a conectar.

En los otros 23 talleres sí nos cobraron por 'reparar' el portátil, y las facturas más llamativas fueron las de un taller de Barcelona y otro de Madrid, que nos cobraron 138 euros y 116 euros, respectivamente.

Argumentaron que habían cambiado piezas que no habían sido cambiadas, ya que las señaladas con tinta invisible seguían estando en el ordenador. Es decir: pagamos por nada.

A pesar de estas lamentables situaciones con las que cualquier consumidor puede toparse, la OCU considera que las cosas han mejorado en los últimos años. Pese a todo, las chapuzas a las que puede enfrentarse un consumidor son variopintas:

  • Sustituir piezas que están en perfecto estado.
  • Cobrar por piezas que no se han cambiado.
  • Conceptos extraños que no se sabe a qué hacen referencia pero que sirven para hinchar la factura.
  • Talleres que no avisan cuando la reparación ha terminado.

Ante estas situaciones, la OCU exige más seriedad a los talleres. Además, solicitamos a las comunidades autónomas que aumenten los controles para detectar y sancionar las irregularidades.

Un total de 25 tiendas participaron sin saberlo en este estudio. Avería que no existe

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