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Definición del problema
La Comisión europea ha presentado recientemente una propuesta de Directiva sobre la igualdad de trato entre mujeres y hombres, que prohíbe la utilización del sexo como factor de discriminación en el cálculo de primas y de prestaciones en los contratos de seguro y otros servicios financieros.
Las compañías de seguros utilizan de manera sistemática el criterio del sexo para determinar la prima que deben pagar los consumidores. Es el caso del seguro de responsabilidad civil para el automóvil, del seguro de asistencia sanitaria o del seguro de decesos. De esta manera, una mujer pagará en general algo menos que un hombre por un seguro de responsabilidad civil para el automóvil, pero sin embargo, deberá pagar unas primas mucho más elevadas que un hombre en caso de un seguro de asistencia sanitaria.
Los aseguradores justifican esta diferencia de trato entre mujeres y hombres por el simple hecho de que, por término medio, las mujeres provocan menos accidentes graves que los hombres, pero y también por término medio, utilizan las prestaciones sanitarias más que estos últimos. De hecho, los aseguradores tienen en cuenta la contingencia de maternidad para determinar el riesgo individual de utilizar las prestaciones sanitarias y aplican por lo tanto, de manera automática, una prima más elevada a las mujeres.
A nuestro juicio, las estadísticas utilizadas por los aseguradores contienen al menos dos defectos graves, a saber:
en primer lugar, son válidas por término medio, pero falsas o no válidas en numerosos casos particulares. Por ejemplo, algunas mujeres nunca tendrán hijos; algunas mujeres tendrán más accidentes de coche que algunos hombres; etc …
por otro lado, las estadísticas se basan, casi exclusivamente, en el pasado y omiten completamente o subestiman los elementos prospectivos. Así, se considera que una mujer tiene por término medio una esperanza de vida superior a la de un hombre. Ahora bien, la evolución de los comportamientos puede modificar completamente estas estadísticas. Es el caso del tabaquismo, por ejemplo: en la actualidad, se estima que de aquí a 10 o 25 años las mujeres habrán alcanzado a los hombres en materia de mortalidad causada por cáncer de pulmón y de las vías respiratorias. Sin embargo, si comparásemos la esperanza de vida de las mujeres y de los hombres que desarrollan un tipo de vida similar (estrés profesional equivalente, hábitos sedentarios, consumo de tabaco y de alcohol,…), es muy probable que encontrásemos una sensible reducción de la diferencia en términos de esperanza de vida.
Posición Común (ABC, AC, DECO, OCU)
Apoyamos la propuesta de directiva de la Comisión europea sobre la igualdad de trato entre mujeres y hombres en el acceso y suministro de bienes y servicios y pedimos su adopción por parte del Parlamento Europeo y del Consejo de Ministros.
Estimamos que en el caso de los seguros indispensables, a saber, aquellos que están destinados a cubrir un servicio mínimo para poder vivir en nuestra sociedad actual o que suponen una prolongación del régimen de la Seguridad Social ( como por ejemplo el seguro de responsabilidad civil para el automóvil, el seguro de decesos o el seguro de asistencia sanitaria), es necesario prohibir, para el cálculo de las primas, la utilización de determinados factores que el consumidor no puede controlar, tales como la edad, el sexo, o el domicilio.
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