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En el campo de los fármacos anticoagulantes (fundamentales para pacientes con riesgo de trombos), el Sintrom es el más conocido y utilizado. Sin embargo, en los últimos meses varios medios de comunicación se han hecho eco de un candidato a sustituirlo: un fármaco llamado Pradaxa cuyo principio activo es el dabigatrán. ¿Qué hay detrás de estas promesas?
En efecto, el dabigatrán tiene algunas ventajas, como su rápida acción inicial y su administración en dosis fijas. Esta última característica le convierte en un fármaco más cómodo para el paciente, ya que el Sintrom exige controles periódicos de anticoagulación a partir de los cuales se va ajustando la dosis.
El dabigatrán está autorizado en nuestro país y es previsible que aumente su uso. Hace poco se ha incluido la prevención de ictus y embolias entre sus indicaciones para pacientes con fibrilación auricular (un tipo de arritmia cardiaca, frecuente en personas mayores, que aumenta el riesgo de trombos en el corazón).
Pero el dabigatrán no es la panacea ni el fármaco perfecto que los medios contraponen al temido Sintrom. Al igual que con el Sintrom, hay que tener en cuenta que entre sus efectos adversos figuran hemorragias que pueden agravarse en casos de insuficiencia renal. Recientemente ha habido casos en Japón de muertes por dabigatrán debido a hemorragias. Los pacientes con insuficiencia renal grave no deben tomarlo.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha subrayado que los profesionales deben tomar ciertas precauciones antes de recomendar dabigatrán y también durante el tratamiento. Es necesario un preciso ajuste de la dosis en todos los pacientes que tengan deteriorada su función renal. Esto es especialmente importante en pacientes mayores, que pueden tener insuficiencia renal sin saberlo.
Las recomendaciones de la AEMPS se incluirán en la ficha técnica del medicamento, así como en las guías de prescripción y la tarjeta de información para el paciente.
En definitiva, pese a la utilidad del dabigatrán aún no se le puede considerar un sustituto del Sintrom en todos los casos. Los inconvenientes del Sintrom son bien conocidos, pero es un medicamento antiguo y estudiado, lo que le da ventaja frente a un fármaco recién lanzado al mercado: los efectos adversos de un medicamento pueden no aparecer hasta pasado un tiempo y cuanto más nuevo es, menos datos tenemos sobre su seguridad.