Tras analizar los sistemas de trazabilidad en diferentes sectores
alimentarios, establecemos las diez recomendaciones generales
siguientes:
Revisar la legislación
europea concerniente a cada sector y adaptarla para
conseguir llegar a criterios de trazabilidad.
Adaptar los diferentes
sistemas de registros de animales a un único sistema
armonizado para que todas las comunidades autónomas trabajen
con los mismos sistemas.
Revisar los sistemas de
trazabilidad que ya existen para adaptarlos a las nuevas
tecnologías y así mejorar los controles.
Establecer nuevos planes
de formación para los pequeños comerciantes a través de sus
asociaciones.
Establecer ayudas para la
aplicación de los sistemas de trazabilidad en las pequeñas y
medianas empresas. Promover las asociaciones de pequeños
productores en forma de cooperativas de primer grado,
integradas a su vez en otras de segundo grado, para
facilitar la gestión de la trazabilidad.
Establecer de forma
continua planes de evaluación por parte de la Administración
europea sobre los diferentes sistemas obligatorios.
Acercar la información al
consumidor promoviendo las etiquetas fácilmente legibles;
utilizar también las nuevas tecnologías como Internet.
Aprovechar la
infraestructura de los Consejos Reguladores para llegar a la
trazabilidad completa en los productos con alguna
denominación de calidad.
Aprovechar la experiencia
de los sectores que ya incorporan la trazabilidad, como la
carne de vacuno, cerdo o productos ecológicos, para
introducir los sistemas a los productos que no lo tengan.
Fomentar la
homogeneización de los sistemas de trazabilidad que permitan
a cualquier fabricante acceder a otros mercados.