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Futuro inmediato


 Futuro inmediato

A partir del uno de enero de 2005, la obligación se hace extensiva a todos los sectores de la alimentación: aves, cerdo, cordero, fruta, verdura, productos elaborados… absolutamente todos los sectores tienen que estar preparados como en la actualidad debe estar el de la carne de vacuno, que cuenta con un sistema de identificación y registro de las reses, y al consumidor le llegan las piezas de carne con una etiqueta que recoge una información mínima.

Pero las empresas de la industria alimentaria ya han tomado la iniciativa: no están esperando a que la trazabilidad sea legalmente exigible para empezar a trabajar. Es obvio que las primeras víctimas de las crisis alimentarias son ellos mismos y, por ello, no es de extrañar que estén impulsando la creación de sistemas de trazabilidad como una garantía de seguridad.

En cada una de las fichas adjuntas podrá encontrar las iniciativas que se han puesto en marcha en nuestro país: no se trata de un inventario exhaustivo sino de mostrar el panorama de forma ilustrativa. Cada iniciativa está comentada e incluye unas propuestas de mejora para implantar adecuadamente un buen sistema de trazabilidad.


SUMARIO

Trazabilidad de la carne de porcino

Trazabilidad de la carne de ovino y caprino

Trazabilidad de la leche

Trazabilidad de los huevos y de las gallinas ponedoras

Trazabilidad del resto de la producción animal

Trazabilidad del sector hortofrutícola

Trazabilidad de los productos con denominaciones de calidad

Trazabilidad de los productos ecológicos

Trazabilidad en la distribución

Trazabilidad en el sector de la comida rápida

 

Trazabilidad en la carne de porcino



En los últimos años, el mercado de la carne de cerdo ha sufrido las consecuencias de multitud de casos de pestes porcinas. Dada la situación, en 1992 se estableció la obligación de poseer la trazabilidad de los animales, pero no fue hasta 1999 cuando se exigió que toda la información fuera recogida en bases de datos informatizadas.

• Estado del sistema
Cada animal lleva un crotal auricular que le relaciona con la explotación ganadera. Existe una base de datos oficial, denominada SIMOPORC (similar al SIMOGAN de la carne de vacuno), que permite tener un control de los movimientos de animales desde su nacimiento hasta el matadero. Sin embargo, como no existe ningún reglamento que obligue a ello, esa información no llega al consumidor en una etiqueta.

El cerdo ibérico constituye un caso excepcional, ya que la Norma de Calidad para el jamón, paleta y lomo ibéricos, que entró en vigor el 15 de octubre de 2002, ha desarrollado la reglamentación necesaria para poder aplicarla. Establecidos todos los criterios de control, la industria espera el inicio de la autorización de las entidades de certificación, la calificación de reproductores y la puesta en producción de los primeros lechones dentro de la Norma, que permitirán la comercialización de los primeros productos ibéricos con trazabilidad en la etiqueta en las fechas siguientes:

  • primeros lomos ibéricos en abril de 2004,

  • primeras paletas ibéricas en noviembre de 2004,

  • primeros jamones ibéricos en marzo de 2005.

• Propuestas de mejora

  • Establecer el sistema de trazabilidad completo, hasta el consumidor final.

  • Promover sistemas de vigilancia a modo de inspecciones.

  • Aplicar las mejoras establecidas en la carne de vacuno, mejorar los sistemas de control para evitar fraudes, armonizar las bases de datos, mejorar la transmisión de datos durante toda la cadena, especialmente en aquellos puntos que sean más sensibles: mataderos y venta al público.

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Trazabilidad de la carne de ovino y caprino



En los últimos años, los rebaños de ovejas y cabras han sufrido crisis de fiebres aftosas que han producido cuantiosos daños en el sector. Para evitar estos males, la Unión Europea ha preparado una propuesta de Reglamento de Identificación y Registro de especies de ovino y caprino. La propuesta de la Comisión exige que todas las ovejas y todas las cabras nacidas en la Unión Europea después del 1 de julio de 2003 lleven 2 marcas con un único número de identificación.

• Estado del sistema
En España se está trabajando sobre la base del SIMOGAN (base de datos del sector vacuno) y el SIMOPORC (base de datos del sector porcino) para crear el SIMOVI, que se encargará de identificar a todo el ganado ovino y todos sus movimientos. Se prevé que empiece a funcionar en el año 2004.

• Propuestas de mejora

  • Establecer el sistema de trazabilidad completo, hasta el consumidor final, promoviendo la aparición de la información pertinente en las etiquetas de los productos.

  • Promover sistemas de vigilancia a modo de inspecciones.

  • Aplicar las mejoras establecidas en la carne de vacuno, mejorar los sistemas de control para evitar fraudes, armonizar las bases de datos, mejorar la transmisión de datos durante toda la cadena, especialmente en aquellos puntos que sean más sensibles: mataderos y venta al público.

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Trazabilidad de la leche


  España tiene limitada su producción de leche, lo que ha generado prácticas de comercio de “leche negra”, es decir, la comercialización de leche fuera de cuota. La Administración pretende corregir este tipo de prácticas ilegales controlando la producción por medio de sistemas de trazabilidad.
La primera parte de la cadena, que es el registro de animales, está controlada gracias al funcionamiento de SIMOGAN. La siguiente parte, que es el seguimiento de la leche desde la salida de la explotación hasta la fabricación del producto lácteo, se va a realizar con el sistema de trazabilidad que se denomina Letra Q (Leche, Trazabilidad y Calidad) y que se espera que funcione en el año 2004.

Letra Q es un sistema de bases de datos centralizado que gestiona toda la información recibida y la pone a disposición de todos los implicados. Para su puesta en marcha se necesita, en primer lugar, que estén registrados todos los actores que operan en este sector: explotaciones ganaderas, cisternas, centros de recogida, industrias, laboratorios, etc. A continuación, se debe establecer un sistema que permita captar los movimientos de la leche y transmitir la información. Las industrias lácteas tienen que anotar el destino de la leche (leche, yogur, queso, etc.) basándose en los sistemas de trazabilidad que tienen establecidos.

• Estado del sistema
En la actualidad, se hacen controles y registros de todos los movimientos, pero no existe una base de datos oficial que centralice toda la información. Éste es uno de los sectores que más preocupa a la propia Administración por el fraude de la leche fuera de cuota. En el momento en que el control que realiza el SIMOGAN desde el año 2000 se complete con el control sobre la producción láctea, se tendrá el control total de la capacidad productiva de los propios animales.

• Propuestas de mejora
Seguir el rastro de la leche entraña gran dificultad: en los centros de recogida se mezcla con la leche de otras granjas y en la industria se vuelve a mezclar. Por ello, el nuevo sistema de trazabilidad Letra Q debe tratar de:

  • Fomentar la formación de los pequeños ganaderos y los operadores de los centros de recogida de leche.

  • Englobar todos los pasos de la cadena hasta el producto final (el brick de leche, el yogur o el queso) evitando los supuestos fraudes de regeneraciones de leche en polvo, tan habituales en la industria lechera.

  • Promocionar sistemas de vigilancia.

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Trazabilidad de los huevos y las gallinas ponedoras


Como parte de la política alimentaria europea orientada a crear procedimientos capaces de garantizar la trazabilidad de los productos alimentarios, el 1 de enero de 2004 ha entrado en vigor una nueva normativa relativa a los huevos. El nuevo Reglamento establece la obligatoriedad de marcar los huevos de categoría A (los que están destinados a consumo directo) con un código que identifique la granja y la forma de cría. El Ministerio de Agricultura ha creado un registro general de establecimientos de gallinas ponedoras, regulado bajo el Real Decreto 372/2003.

A partir del 1 de enero de 2004, los huevos deben venir marcados como sigue:

  • Forma de cría:
    0: producción ecológica
    1: producción campera
    2: producción en el suelo
    3: producción en jaulas

  • Estado miembro: a España le pertenecen las letras ES

  • Número de identificación del establecimiento:
    los 2 primeros dígitos corresponden a la provincia;
    los 3 siguientes al municipio,
    los 7 siguientes al establecimiento
    uno más para identificar la nave, si es necesario.


• Estado del sistema

La trazabilidad actual de los huevos no va más allá de una fecha de caducidad que algunas empresas imprimen en las cáscaras; en los demás, no hay marca alguna. Con la implantación del nuevo sistema a partir del 1 de enero de 2004, el sistema mejora de forma considerable.

• Propuestas de mejora
El huevo es un producto alimenticio especialmente necesitado de un seguimiento continuo porque constituye un posible vehículo de transmisión de enfermedades como la salmonella. El nuevo sistema viene a mejorar las garantías, pero hace falta:

  • que la información aparezca en el propio huevo: no basta con que se indique en el cartón, ya que es lo primero que desaparece al llegar a casa;

  • que se promuevan sistemas de vigilancia.

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Trazabilidad del resto de la producción animal


En marzo de 2003 tuvo lugar la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural, integrada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y las comunidades autónomas, en la que se acordó dar un impulso a la aplicación de los sistemas de trazabilidad en la producción animal. Este impulso viene a apoyar al recién creado Comité Español de Identificación Electrónica de Animales, cuya principal vía de actuación es la identificación electrónica de otras especies no bovinas como las ovejas, cabras, caballos, cerdos, abejas, etc.

En la actualidad, hay comunidades autónomas que están trabajando en la creación de un sistema oficial denominado SIRMA (Sistema de Identificación y Registro de Movimientos de Animales), que permitirá asegurar la trazabilidad de un animal o de un producto. Este sistema engloba al SIMOGAN, que es de aplicación obligatoria en el sector del ganado bovino, y a los que se han puesto ya en marcha SIMOPORC (de ganado porcino) y SIMOVI (de ganado ovino).

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Trazabilidad del sector hortofrutícola


Debido a su situación geográfica y a su clima particular, España presenta uno de los sectores hortofrutícolas más importantes de Europa. Son las propias peculiaridades del sector las que hacen complicado trabajar con trazabilidad: los productos son muy perecederos, lo cual compromete la seguridad alimentaria e implica que los proveedores deben estar cerca; dada la estacionalidad de muchos de los productos, se hace necesaria una programación de los diferentes cultivos, recogidas, transformación, etc.; y la estacionalidad provoca que se requieran multitud de proveedores de diferentes zonas geográficas para poder atender la demanda durante todo el año.

Al contrario de lo que ocurre en la producción animal, donde todos los sistemas de registros SIRMA que han iniciado su andadura son oficiales, en este sector la iniciativa corresponde a la empresa privada. No obstante, en los últimos años se están concediendo subvenciones procedentes de la Unión Europea a través de programas operativos para las cooperativas. Estas subvenciones están enfocadas a programas de mejora, entre los que se encuentra el cumplimiento de determinados criterios de calidad y medio ambiente. Aunque el concepto de trazabilidad no es obligatorio, muchas empresas lo incluyen dentro de estos programas de mejoras para aumentar su competitividad y hacer frente a nuevos mercados.

Dentro del sector hortofrutícola nos encontramos con los siguientes proveedores de la cadena de suministros: las parcelas de producción, las cooperativas de primer grado, las cooperativas de segundo grado y la distribución:

  • Las parcelas de producción son los lugares donde se realizan las labores propias de producción de las frutas y verduras. Para realizar un sistema de trazabilidad es fundamental que dentro de la cadena de suministros exista un registro de las propias parcelas y, además, de los propios productores que las trabajan. Los agricultores deben diseñar las parcelas de modo que todos los productos que allí se cultiven posean las mismas características, tanto de fruto como de tratamientos fitosanitarios o condiciones de suelo. También ha de mantenerse un libro de registro donde se anoten todas las actuaciones: siembra, tratamientos en el campo, recolección, tratamientos posteriores a la cosecha, etc.

  • En las cooperativas de primer grado los socios son los propios agricultores. Se encargan de gestionar y centralizar la recogida de las cosechas y desempeñan un papel muy importante al reunir la información que les llega del agricultor. A estas cooperativas llegan los camiones con los productos directamente del campo: antes de proceder al volcado, los camioneros transmiten la información de su parcela y la cooperativa registra los datos y se asegura de que exista un seguimiento del producto en la propia cooperativa. El momento del volcado es el punto más crítico de todo el proceso, ya que no paran de llegar camiones; cada cooperativa ha desarrollado una técnica (manual o de tiempo) para evitar que un producto de una partida se mezcle con el de otra.

  • Las cooperativas de segundo grado son asociaciones de dos o más cooperativas de primer grado, cuyos socios son personas jurídicas. Normalmente se encargan de transformar los vegetales, proceso que puede consistir desde una simple clasificación por categorías, calidad, tamaño, etc. para su venta en fresco hasta el enlatado, congelado o “cuarta gama” (son los vegetales lavados, cortados, mezclados y empaquetados). El sistema de trazabilidad en este sector requiere una metodología y un máximo nivel de coordinación entre los implicados en la cadena de suministros.

  • Como en el caso de la carne, la distribución se puede realizar bien a través de grandes centros de distribución (hipermercados, grandes superficies) o pequeños comercios minoristas: éstos serán finalmente los que transmitan al consumidor toda la información pertinente a la trazabilidad.

• Estado del sistema
En la actualidad existen grandes empresas y cooperativas que están muy preparadas en sistemas de trazabilidad. La aparición de “productos certificados”, que requieren la implantación de sistemas de trazabilidad por la demanda sobre todo de la gran distribución (Carrefour, Auchan, Eroski, etc.), y el deseo de vender en mercados europeos, donde es imposible exportar sin estar en posesión de la trazabilidad, les han hecho evolucionar. Entre estas empresas se encuentran ANECOOP, gran cooperativa que ha elaborado una serie de reglamentos de trabajo, concretamente el Reglamento Naturae de Producción Integrada; este Reglamento ha sido homologado a su vez con el EURP GAP, protocolo de buenas prácticas agrícolas desarrollado por EUREP, que es una asociación que representa a gran parte de la distribución europea.

• Propuestas de mejora

Son sobre todo las pequeñas y medianas empresas las que tienen que mejorar, y para ello proponemos:

  • implantar en ellas sistemas de formación sobre la trazabilidad,

  • una vez preparado el sector, establecer una legislación adecuada,

  • promover la aparición de gente o departamentos encargados de estos sistemas,

  • promover la integración vertical, cooperativas de segundo grado formadas a su vez por los propios cooperativistas de primer grado, con lo que simplifica la relación.

El aceite de oliva, el vino y los productos transgénicos
Dos casos especiales, de gran importancia en el sector hortofrutícola español y que, sin embargo, hay poco trabajo realizado en torno a su trazabilidad, son el aceite de oliva y el vino. Las peculiares características de los organismos modificados genéticamente también se deben tener en cuenta al establecer su trazabilidad.

La trazabilidad del aceite de oliva entraña bastantes dificultades, pues se trata de un producto vegetal transformado y, en ocasiones, mezclado: a la almazara llegan grandes cantidades de aceituna para procesar, que proceden de multitud de cultivos y parcelas diferentes; a los datos propios de cultivo (registros de agricultor, parcela, tratamientos fitosanitarios, etc.) hay que sumarles los propios de una empresa de transformación, procedencia, fechas de molturación, lugar de molturación, productor del aceite, litros de aceite envasados en el mismo lote, así como datos característicos del propio aceite (acidez y cata). En el mercado nacional existen algunas marcas con algunos productos concretos que poseen trazabilidad: es el caso de los aceites vírgenes extra de algunas monovariedades de Aceites Cordoliva y Aceites Borges, avalados con una certificación.

La trazabilidad del vino es también complicada: la cantidad de datos que hay que registrar es muy grande y no se hace de forma estructurada. En las bodegas los encargados de campo, los enólogos, los administradores, etc. sí realizan los registros, pero siempre de forma local. Hace falta una estructura que permita enlazar globalmente toda la información. En la actualidad, los vinos de calidad que se encuentran amparados bajo una determinada Denominación de Origen son los que tienen más terreno ganado para poder instaurar sistemas de trazabilidad, ya que mantienen un registro de parcelas y realizan un control de su producción.

La trazabilidad en los productos transgénicos es obligatoria. La normativa que en julio de 2003 puso fin a la moratoria contra los alimentos y piensos transgénicos establece la obligatoriedad de incorporar un etiquetado estricto en cuanto el alimento contenga un 0,9% de un ingrediente transgénico. Además se exige que se puedan rastrear a lo largo de toda la cadena de producción y distribución.

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Trazabilidad de los productos con denominaciones de calidad


En el amplio mercado europeo existe una gran riqueza y variedad de productos, pero cuando alguno de ellos adquiere cierta reputación fuera de sus fronteras se puede encontrar con usurpaciones e imitaciones. Esta competencia desleal no sólo desalienta a los productores sino que también es un engaño a los consumidores. Para promover y proteger los productos agroalimenticios, la Unión Europea creó en 1992 unos sistemas conocidos como Denominación de Origen Protegida (DOP), Indicación Geográfica Protegida (IGP) y Especialidad Tradicional Garantizada (ETG).


 

La Denominación de Origen Protegida (DOP) designa el nombre de un producto cuya producción, transformación y elaboración deben realizarse en una zona geográfica determinada, con unos conocimientos específicos reconocidos y comprobados.


 

En la Indicación Geográfica Protegida (IGP) el vínculo con el medio geográfico sigue presente en, al menos, una de las etapas de producción, de la transformación o de la elaboración. Además, el producto se puede beneficiar de una buena reputación.


 

La certificación Especialidad Tradicional Garantizada (ETG) no hace referencia al origen sino que tiene por objeto destacar una composición tradicional del producto o un modo de producción tradicional.



En España, estas denominaciones de calidad constituyen el sistema empleado para el reconocimiento de una calidad superior, calidad que se debe a determinadas características propias y diferenciales derivadas del medio geográfico donde se producen y elaboran los productos. Las denominaciones de calidad están gestionadas por los Consejos Reguladores de las comunidades autónomas.

• Estado del sistema

Todos los productos que se encuentran amparados bajo una denominación de calidad poseen, aparte de su reglamentación correspondiente, la propia de la categoría a la que pertenecen. Estos productos suelen llevar el logo propio de cada denominación y unas etiquetas numeradas que proporciona el Consejo Regulador: las etiquetas permiten controlar y seguir su trazabilidad, pero su perfecto cumplimiento sólo se produce en algunos alimentos concretos.
Por ejemplo, no hay duda de que la carne de vacuno va a poseer trazabilidad, pues lo exige el Reglamento 1760/2000, y de que el cerdo y el cordero se encuentran muy controlados por la Administración a través del SIRMA (base de datos) y de los Consejos Reguladores.
Sin embargo, en el resto de productos va a depender de las dificultades del propio sector: en el sector hortofrutícola de las denominaciones de calidad se trabaja manteniendo todos los sistemas y controles de trazabilidad, manteniendo los registros de parcelas, registros de agricultores, registros de tratamientos, etc. Pero hay sectores, como el del vino, que todavía se encuentran lejos de mantener una trazabilidad completa: las Denominaciones de Origen del vino son simplemente una garantía del origen, aunque también es cierto que cuentan con una gran ventaja frente a otras, ya que pueden aprovechar toda la infraestructura para mejorar su trazabilidad.

• Propuestas de mejora

Los productos con denominación de calidad tienen mucho camino andado para instaurar el sistema de trazabilidad: su gestión está controlada por los Consejos Reguladores y, además, poseen una infraestructura adecuada. Ahora sólo falta:

  • Aprovechar esa infraestructura y la gestión del Consejo Regulador.

  • Seguir las recomendaciones establecidas para los sectores donde se integren esos productos.

  • Lograr la armonización en las etiquetas informativas DOP, IGP y ETG.

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Trazabilidad de los productos ecológicos


  Los productos ecológicos se encuentran regulados por el Reglamento 2092/91, que entró en funcionamiento en 1993.En nuestro país la agricultura ecológica está controlada por los diferentes Consejos Reguladores de Producción Ecológica. España no es un fuerte consumidor de estos productos, pero sí un gran productor, sobre todo determinadas regiones como Andalucía, donde la producción se dedica casi exclusivamente a la exportación a otros mercados.

• Estado del sistema

Los productos ecológicos presentan un control parecido al que posee, en parte, la carne de vacuno. Toda mercancía ecológica que se quiera transportar debe llevar unos documentos de circulación en varias copias: una para cada implicado en la transferencia (comprador y vendedor) y otra para el Consejo Regulador (en caso de cambiar de comunidad autónoma serán 2 copias, una para cada Consejo Regulador autonómico).
Si se trata de productos que se van a exportar a otro país europeo, este documento se simplifica con una factura donde figure el alta de la empresa, un listado del producto que define sus características y la propia factura de la transacción.
Si va a exportarse a un país extracomunitario, se suele recurrir a alguna empresa europea de certificación que esté implantada en el país y agilice los trámites.
Al igual que ocurre con las Denominaciones de Calidad, los productos ecológicos llevan unas etiquetas del Consejo Regulador con un número de serie incorporada que permite establecer el control completo de su trazabilidad en todo momento de la cadena alimentaria.

Los Consejos Reguladores, bien sean de DOP, IGP, ETG o Ecológicos, son los que establecen la certificación de los productos, es decir, actúan a modo de entidad de certificación. No obstante, y a diferencia de las entidades privadas de certificación, los Consejos Reguladores no están acreditados por ENAC (Entidad Nacional de Acreditación), ya que son organismos públicos y se presupone que su independencia está garantizada.

• Propuestas de mejora

El sector de los productos ecológicos se encuentra fuertemente controlado por los Consejos Reguladores. Sin embargo, hemos encontrado una gran falta de armonización entre diferentes comunidades autónomas: en unas, el Consejo Regulador es estatal, en otras lo gestiona una empresa privada (así sucede en Castilla-La Mancha). Las diferencias son aún mayores entre diferentes países, donde la transmisión de la información es diferente. Por todo ello, es necesario:
- Una armonización entre todos para poder trabajar de la misma manera.

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Trazabilidad en la distribucion


La distribución es el último eslabón de la cadena por la que pasa el producto antes de llegar al consumidor. Cuando hablamos de la distribución nos referimos tanto a la “gran distribución”, en la que se encuentran los supermercados, hipermercados y grandes superficies, como a la “pequeña distribución”, que integra a los pequeños comerciantes.

1. LAS GRANDES EMPRESAS DE DISTRIBUCIÓN

En los últimos años, ha aparecido en el mercado una nueva gama de productos bajo el paraguas de la “marca blanca” o “marca de distribuidor”: son productos con un valor añadido, que aportan cualidades diferentes a los productos normales. Bajo esta marca se encuentran, por ejemplo, los productos “Calidad Tradición Carrefour”, “Consumer Natur” de Eroski y “Producción Controlada Auchan” de Alcampo. Son productos frescos de todo tipo (carnes, pescados, frutas y verduras) con trazabilidad en toda su cadena de producción y comercialización, y se encuentran certificados.

Además de esta gama de alimentos, las grandes superficies venden todo tipo de productos frescos: unos a granel y otros envasados, unos con alguna denominación de calidad (Denominación de Origen, Indicación Geográfica Protegida o Especialidad Tradicional Garantizada), otros regulados por un Reglamento especial (como el de la carne de vacuno). Es, sin duda, labor del distribuidor mantener un estricto control de toda la mercancía que se venda en sus instalaciones: en caso de que el producto tenga algún sistema de trazabilidad, el supermercado debe hacerla llegar hasta el consumidor, pues, si no, de nada serviría todo el trabajo realizado anteriormente.

Las empresas de distribución están trabajando con AECOC (Asociación Española para la Codificación Comercial) para establecer sistemas de trazabilidad basados en códigos de barras, ya que es un sistema que facilita el trabajo del registro de referencias.

• Propuestas de mejora
En nuestro país, las grandes empresas de distribución han sido las verdaderas impulsoras de los sistemas de trazabilidad al exigir a sus proveedores la necesidad de sacar al mercado productos con certificación, entre cuyos requisitos se encuentra la trazabilidad. Por esta razón, en los hipermercados existen multitud de productos frescos que poseen trazabilidad, y la tendencia es que el número vaya en aumento.

Sin embargo, la trazabilidad no debe convertirse en un argumento de venta: que un producto de alimentación tenga trazabilidad no significa que ofrezca un mayor grado de seguridad alimentaria, sino que, en caso de problema, el producto se podrá localizar rápidamente. En los hipermercados a veces hacen de la trazabilidad un argumento de marketing y publicidad, lo cual es totalmente censurable.

2. LA VENTA AL DETALLE
Las grandes superficies también ofrecen venta a granel o al peso, y siguen una filosofía de trabajo muy parecida a la venta del producto en barquetas, es decir, guardan en todo momento la trazabilidad desde su origen. Los pequeños comercios son los que encuentran más dificultades para no romper la cadena: de hecho, el comercio minorista se erige como uno de los puntos más críticos (en lo que a trazabilidad respecta) en la cadena de alimentación. Sirva de ejemplo la carne de vacuno: la falta de formación y de recursos hacen que la práctica totalidad de los vendedores al detalle no incorporen en el punto de venta la información relativa a la trazabilidad.

• Propuestas de mejora
La venta a granel de los productos frescos exige que se mantenga el registro de todos los productos que se venden, que se transmita la información al consumidor a través del tique de compra y que en los puntos de venta se exhiba la información acerca del producto. Para todo ello es imprescindible que el pequeño comerciante esté formado. Y, dado lo limitado de sus recursos, debe ser labor de las asociaciones de comerciantes preparar el sector para los nuevos tiempos.

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Trazabilidad en el sector de la comida rápida



El sector del fast food (comida rápida) engloba toda la cadena de producción: en el caso de las hamburguesas, desde el animal hasta el cliente final que come una hamburguesa.


• Estado del sistema
Hemos investigado la trazabilidad en las dos principales compañía de comida rápida: Burger King y Mc Donald’s. Ambas contemplan la trazabilidad dentro de un riguroso plan de calidad basado en APPCC (Análisis de Peligros y Control de Puntos Críticos): tanto los productos cárnicos (vacuno, cerdo y pollo) como los vegetales de cuarta gama (ensaladas cortadas y lavadas) se encuentran certificados en cuanto a la trazabilidad se refiere a lo largo de todo el proceso, desde la granja o el campo hasta el restaurante. Es posible localizar en cualquier momento un lote de cualquiera de estos ingredientes dentro de la cadena de distribución.

En cuanto a la carne, motivo de controversia para el consumidor, procede del país; la proporciona un único proveedor, lo cual permite aumentar su control.

• Conclusiones
El control de calidad sobre la cadena de producción es muy fuerte.
En el caso de Burger King, realizamos un ejercicio completo de trazabilidad: partiendo de un lote de carne de hamburguesas que habían recibido en uno de sus restaurantes, fuimos relacionando los números de lote hasta llegar al grupo de animales del que se partió. De una forma sencilla pudimos comprobar cómo todos los datos de fechas, temperaturas, localizaciones, etc. se encuentran registrados.

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