
Ahorrador telefonico OCU
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Y no sólo por tratarse de un despilfarro de dinero; la salud de las personas y los ecosistemas nocturnos también se resienten. Veamos:
- Se produce un derroche de recursos energéticos y de dinero: una farola esférica y transparente, por ejemplo, desperdicia el 50% de la luz que emite.
- Se incrementa la producción de residuos: en las centrales que producen energía eléctrica, se generan residuos radiactivos y se emiten gases responsables de la lluvia ácida y el efecto invernadero.
- Repercute en la salud de las personas: la iluminación de fachadas y ventanas afecta al descanso nocturno; los deslumbramientos que se producen por sistemas de alumbrado mal diseñados cercanos a la carretera, además de provocar cansancio visual (dolor de cabeza, somnolencia…), pueden causar accidentes de tráfico.
- Y también en los ecosistemas nocturnos: se altera el ciclo vital de muchos animales, las aves nocturnas especialmente.
El uso de farolas, proyectores, focos y todo tipo de luminarias diseñadas más por estética que por funcionalidad es una de las causas principales del despilfarro de luz. Unido, claro está, a la falta de sensibilidad de todos, ciudadanos y organismos públicos, que no solemos ser conscientes de que eso es también una forma de contaminación.
Cada uno en nuestra casa podemos poner en práctica algunas medidas sencillas para no contribuir a esa contaminación: por ejemplo, apagar la luz del jardín, si ya nos hemos recogido dentro de casa; dirigir hacia el suelo las luces de la terraza o del jardín y, sobre todo, usar lámparas eficientes (en ese sentido, las de bajo consumo son lo mejor).