A partir del próximo verano, deberá incorporarse a la legislación española la nueva norma europea que obliga a los fabricantes de equipos eléctricos y electrónicos a hacerse cargo de su reciclado. Los objetivos de esta nueva norma son impedir el vertido de sustancias tóxicas al medio ambiente y reutilizar los componentes que siguen siendo aprovechables. Para lograr el éxito es necesaria la colaboración de fabricantes, autoridades y consumidores. La mejor forma de contribuir es prolongar la vida de los aparatos para producir menos residuos.