La OCU advierte que no se respeta la cadena de frío
La OCU ha realizado 74 pedidos a domicilio de forma anónima en 6 ciudades españolas: Barcelona, Bilbao, La Coruña, Madrid, Sevilla y Valencia. Los supermercados escogidos pertenecían a 16 cadenas diferentes y se hicieron compras por teléfono, por Internet, y en los propios establecimientos (la información completa aparece en la revista OCU-Compra Maestra nº 278, enero 2004).
La OCU ha constatado que cada vez es más frecuente que los clientes de los supermercados soliciten el envío a domicilio de sus compras, aunque muchos se abstienen por miedo a que los productos lleguen rotos, abollados, descongelados... o con un retraso tan grande que arruine el interés de la operación. Sus temores están, en parte, justificados: en general, no hay que temer desperfectos formales ni impuntualidad, pero la temperatura de los alimentos congelados y refrigerados en el momento de la entrega suele ser demasiado alta, lo que perjudica enormemente a su calidad (sabor, textura, higiene...).
El estudio de la OCU pone de relieve que en el 70% de las compras todos los productos llegaron íntegros (sin golpes, abolladuras, etc.) a pesar de que los pedidos mezclaban productos pesados (botellas de agua mineral y cartones de leche) con productos frágiles (huevos, galletas, pan de molde y tomates) o envasados en recipientes poco resistentes (un paquete de harina). En el 30% restante, se registró al menos un defecto leve (por ejemplo, las galletas tenían el envase deformado o el paquete de harina dejaba escapar algo de su contenido).
Con relación a la compra de lejía en casi seis de cada diez ocasiones, no se empaquetó por separado, lo que contraviene la norma sanitaria que prohíbe transportar juntos alimentos y productos tóxicos.
La OCU advierte que para que los alimentos refrigerados y congelados no se estropeen antes de tiempo deben mantenerse a ciertas temperaturas: entre 1 y 8 ºC en el caso de los lácteos, y por debajo de -18 ºC, en el de los ultracongelados, que pueden llegar a un máximo de -12 ºC durante el tiempo que pasan expuestos en los muebles frigoríficos.
Pues bien, esta importante norma se quebranta casi por sistema, e independientemente de que se provean o no envases isotérmicos, ya sea porque los alimentos no están lo bastante fríos durante el tiempo que pasan almacenados o expuestos, ya sea porque pasan muchas horas a temperatura ambiente antes de ser definitivamente entregados o porque no se transportan en vehículos adecuados (camión frigorífico, neveras, etc.).
En 60 de los 71 pedidos en los que se
incluyeron productos refrigerados (natillas y yogures), se excedía la
temperatura máxima permitida, a menudo con creces.
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El caso de los productos ultracongelados
(filetes de merluza, sucedáneo de angulas y menestra) es más desolador, si
cabe: en un 15% de los casos llegaron a más de… ¡0 ºC! o, dicho de otro modo,
en plena descongelación; en seis de cada diez ocasiones a, como mucho, -9ºC…
En fin: sólo en cinco de los 67 pedidos que ofrecían el envío de este tipo de
productos, la temperatura bajaba del máximo permitido y sólo en un caso
podemos hablar estrictamente de respeto de la cadena de frío, por llegar los
alimentos a -18 ºC.
Como resumen la OCU considera que los envíos a domicilio de los supermercados son una idea brillante cuya práctica debe mejorar. Esto es especialmente necesario en lo que respecta al envío de productos congelados y refrigerados, pues la prueba práctica realizada por la OCU concluye que muy pocos de los establecimientos estudiados son capaces de garantizar el mantenimiento de la cadena de frío en las condiciones que impone la normativa sanitaria (para ser exactos, la mayoría, ni siquiera se acerca a esas condiciones). Esto no es una pequeñez sin importancia: mientras que unas galletas rotas o un cartón de leche deformado plantean un problema casi exclusivamente estético, un pescado congelado, que se descongela durante el envío a casa y se vuelve a congelar, verá comprometidos su textura, su sabor y, lo que es peor, su calidad microbiológica o higiénica.
Para más información contactar con Ileana Izverniceanu
Tfno.: 91 300 00 45 - ileana@ocu.org.