El cometido de los forros polares es retener el calor generado por el cuerpo, pero, además, deben favorecer la transpiración, sobre todo, porque muchas personas los utilizan haciendo deporte. La OCU ha analizado 18 prendas de este tipo, y concluye que algunos modelos no consiguen estos fines al mismo tiempo: si su aislamiento es alto suelen liberar el vapor con dificultad; y si son muy transpirables, guardan poco el calor.