La alergia a los ácaros del polvo doméstico se puede mantener a raya extremando la limpieza de casa. Para empezar, es aconsejable eliminar todos los textiles donde se acumula el polvo (alfombras, cortinas, tapicería...), ventilar para reducir el grado de humedad (los ácaros no sobreviven por debajo de 50% de humedad relativa) y pasar el aspirador en lugar de barrer.
La ropa de cama ha de lavarse con mucha frecuencia a más de 60 °C, temperatura a la que los ácaros mueren. El colchón debe aspirarse a fondo, ya que los ácaros anidan en él. También puede poner una funda antiácaros, pero elija una efectiva porque nuestro análisis de laboratorio demuestra que muchas no lo son.