Al contrario de lo que muchas veces se piensa, el suicidio es la consecuencia de unos problemas que pueden ser tratados, pero las personas que se encuentran en una situación difícil no siempre reciben la ayuda necesaria por parte de los servicios de salud. Ésta es la conclusión más importante que se desprende de la encuesta que la OCU y otras asociaciones de consumidores han realizado a más de 13.000 personas en cuatro países europeos.