Cualquier buen padre aspira a poder dejar a sus hijos un patrimonio que asegure su futuro. Y también es una aspiración legítima que, al transmitir eso bienes, sólo una mínima parte se pierda con el pago de impuestos. En algunos casos, se puede reducir el coste fiscal donando los bienes en vida en lugar de dejarlos en herencia. Vamos a ver cuándo.