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Todos los profesionales sanitarios deberían recomendar
a los fumadores que abandonen el tabaco. El consejo
de un profesional suele ser el acicate necesario
para que un fumador se decida a dejarlo. Una vez
puesto en marcha el proceso, los médicos, los
farmacéuticos y los profesionales de la enfermería
deben comentar al fumador los trucos más efectivos
para vencer la adicción y ofrecerle su ayuda personal
a través de visitas de seguimiento. Según artículos
recientemente publicados, la presencia física
del médico no es imprescindible, pues el seguimiento
telefónico de los fumadores se ha mostrado eficaz
también para ayudarles a culminar con éxito su
intento de abandono.
Otra modalidad de apoyo es la terapia de grupo,
en la que podrán intercambiar experiencias con
personas en la misma situación. El objetivo es
romper la asociación entre el acto de fumar y
determinadas situaciones sociales o momentos placenteros.
Por ejemplo, hay fumadores que no conciben terminar
una comida sin fumarse un cigarro, o mantener
una conversación con los amigos sin un pitillo
entre los dedos.
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