En un estudio realizado en 26 talleres de Madrid y Barcelona, la OCU ha constatado que, para hacer dos sencillas reparaciones, nos han inflado las facturas cargando más tiempo de trabajo del que verdaderamente se requiere. Los talleres oficiales han sido los más comedidos en cuanto al tiempo. Además, se han constatado otras irregularidades como falta de resguardos o facturas incompletas. Afortunadamente, ningún taller se ha inventado averías ni ha cambiado piezas que no fuera necesario sustituir.