Debido a una ley anticuada y poco estricta, bajo la denominación "pechuga de pavo" se encuentran en las tiendas dos productos diferentes: piezas enteras de pechuga cocida y fiambres de pavo. Éstos últimos son un producto elaborado que contiene gran cantidad de agua y de aditivos destinados a retenerla dentro de la carne. La OCU opina que la legislación debe cambiarse y aconseja a los consumidores que, al comprar, opten por las pechugas enteras.