La palabra “gripe” comienza a estar en boca de todos, aunque muchas veces se emplea equivocadamente para denominar otras enfermedades otoñales, como un simple catarro o una laringitis. De esos diagnósticos caseros errados, salen tratamientos poco afortunados (por no decir peligrosos), como los que pretenden curar la gripe con antibióticos. Entonces, ¿qué hacer?