La OCU defiende el consumo racional en las compras de navidad
La Organización
de Consumidores y Usuarios OCU aconseja a los consumidores tener coger consciencia
de que estas fechas que encadenan tantas fiestas (como en las restantes fiestas
del consumo creadas para potenciar el consumo impulsivo) constituyen
una excelente ocasión para que los consumidores asuman su responsabilidad
y hagan valer su derecho a consumir mejor lo que no quiere decir, necesariamente,
que sea consumir más.
Esta actitud debe llevarles, por un lado y en la medida de sus posibilidades,
a sustraerse al influjo del ambiente festivo y, por otro, a realizar
sus compras con racionalidad. A juicio de la OCU se trataría de invertir
el sentido del flujo y aprovechar la profusión de ofertas para obtener
la mejor calidad en los productos (alimentación, regalos, juguetes
y rebajas) al mejor precio posible.
Para conseguir este objetivo, la OCU considera necesario un ejercicio de gramática
de la vida que consiste en conjugar los cuatro verbos del consumidor consciente:
1. PLANIFICAR
o, lo que es lo mismo, elaborar con tiempo las listas (lo más cerradas
que sea posible) de productos correspondientes a los cuatro grandes ámbitos
de consumo a los que hay que hacer frente en estas fechas: alimentación,
regalos, juguetes y rebajas. Y con la planificación, la OCU aconseja
intentar un presupuesto acorde con las posibilidades de cada núcleo familiar.
Planificación y presupuesto son los ingredientes de la mejor vacuna contra
la compra impulsiva.
2. COMPARAR
las mejores opciones de aquello que se necesita. Buscar comparando calidad y
precio a lo largo de las tres semanas que vienen a durar las compras navideñas
hace posible ahorros importantes.
3. DIVERSIFICAR
la compra, aprovechando las mejores ofertas en cada caso. No todos los productos
están en oferta al mismo tiempo en todos los establecimientos, aunque
la experiencia nos dice que a lo largo de estas tres semanas la mayor parte
de los productos "navideños" pasan alguna vez por estar en
promoción. Si se han conjugado bien los verbos anteriores, este tercero
resultará más sencillo.
4. ESCALONAR
en el tiempo la compra. Tan malo es (económicamente hablando) comprar
todo muy a última hora (cuando los precios realmente se disparan), como
adelantar innecesariamente las compras. Es preferible aprovechar en cada momento
las buenas ofertas que se pueden encontrar de los productos que se prevea que
se van a necesitar.
En el caso de los alimentos, si se dispone de un buen frigorífico o un
arcón congelador, el escalonamiento en la compra de algunos alimentos
"específicos" puede significar unos ahorros importantes. Sin
embargo, salvo en los últimos momentos de los días previo a las
grandes fiestas, la conveniencia de adelantar la compra de carnes y pescados
ya no es tan evidente: los comerciantes no han sido insensibles a los consejos
tradicionales de las asociaciones de consumidores... Otra cosa cabe decir del
marisco, la mayor parte de cuyos representantes aguantan bien la congelación.
Mención aparte
merecen los dulces navideños que, al comienzo de la campaña, llegan
con precios muy interesantes. Con frecuencia corresponden a productos elaborados
para la campaña anterior que pueden haber perdido su frescura. En principio
su consumo no implica el menor riesgo y no hay razones para desaprovechar la
oportunidad de consumirlos anticipadamente (¿por qué no mazapanes,
turrones y polvorones todo el año?), pero al comprarlos conviene fijarse
bien en su fecha de caducidad y en su (perfecto) estado de conservación,
es decir, sin roturas, manchas de grasa o exudados.
Conviene saber que
vinos, cavas y sidras aguantan bien el adelanto, por lo que son productos que
se pueden adquirir a lo largo de la campaña aprovechando las ofertas
ocasionales.
Por otro lado, conseguir
que lo niños escriban cuanto antes la carta a los Reyes Magos es una
excelente manera de que se tengan que gastar cantidades mucho menores de dinero,
en la medida en que sepan diversificar los establecimientos de compra y escalonar
éstas. Es fundamental que sepan que el nivel de precio de los juguetes
de un establecimiento no viene dado por el de las ofertas que se renuevan cada
pocos días.
A juicio de la OCU,
uno de los principales riesgos, de bailar estas fiestas al ritmo del tamborilero
es el de endeudarse por medio de un uso irracional de las tarjetas de crédito.
En ese caso, no es extraño acabar el mes de diciembre con el crédito
correspondiente al mes de febrero del año siguiente agotado... y con
la perspectiva de emprender la cuesta de las rebajas en enero.
La OCU es una organización
de consumidores y usuarios sin ánimo de lucro que nació en 1975,
inspirada en las que ya existían en el Norte de Europa. Desde la independencia,
sus profesionales elaboran información especializada en materia de consumo
y pretenden acercar la respuesta a sus problemas, primero, a sus socios y, por
extensión, a todos los consumidores, cuya voz está presente ante
los distintos ámbitos de decisión en nuestra sociedad. Actualmente
la OCU forma parte de la estructura internacional Conseur, integrada por las
asociaciones hermanas de Bélgica, Italia, Portugal, Francia y Luxemburgo,
que agrupan a más de un millón de familias asociadas..