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En la zona sur de España se están instalando, cada vez más, descalcificadores de sal en edificios de nueva construcción. Los ayuntamientos, CC.AA. y Colegios de Arquitectos autorizan su instalación en obra, pero no informan sobre la potabilidad del agua tratada. He hecho una consulta a la empresa de aguas de mi municipio (EMUASA) y me han indicado que el consumo de agua descalcificada de esta manera puede resultar perjudicial por su alto contenido en potasio. ¿Es cierto? ¿No debería informar el Ministerio de Sanidad sobre ello?
La "Reglamentación Técnico-Sanitaria para el abastecimiento y control de Calidad de las Aguas Potables de Consumo Público" (R.D.o 1138/1990) establece las características de las aguas potables. En concreto, para el potasio establece un nivel guía de 10 mg/l y una concentración máxima de 12 mg/l. Los valores correctos de este parámetro se los debe asegurar la empresa suministradora de aguas de su municipio, pero esta empresa sólo es responsable hasta el punto de acometida al usuario. Posteriormente, el usuario puede hacer lo que quiera con el agua y usar descalcificadores si lo desea. De su pregunta, entendemos que el descalcificador no ha sido instalado por usted, sino que se lo ha puesto el constructor al hacer la casa. En ese caso, sería el constructor quien debe informarle de las características del aparato y del efecto que tiene sobre el agua, de la misma manera que le informa sobre las restantes instalaciones (caldera, aire acondicionado...). De todas formas, para su tranquilidad, le informamos de que la descalcificación por recombinación iónica (el sistema de sal que usted menciona) no debe aumentar los niveles de potasio. Para estar seguros, su comunidad de vecinos puede pedir un análisis y comprobar si la composición del agua se ajusta a lo establecido en las normas. De no ser así, reclame al constructor para que retire los descalcificadores.