Cada vez se consume más agua y, sin embargo, nadie es capaz de fabricar este bien; lo que lleva a la sobreexplotación de los acuíferos de aguas subterráneas y pantanos que, a la larga, redunda en una pérdida de la calidad del agua. En el momento de nuestro estudio, el agua que se consumía en algunas poblaciones de España no era potable.