Existen varios grupos de sillas de coche y cada uno está dirigido a niños cuyo peso se mueve en un determinado rango, lo que suele corresponder aproximadamente a determinado tramo de edad:
Grupo 0: de 0 a 10 kg (de recién nacido a 9 meses).
Grupo 0+: de 0 a 13 kg (de recién nacido a 12 meses).
Grupo 1: de 9 a 18 kg (de 9 meses a 4 años).
Grupo 2: de 15 a 25 kg (de 3 a 6 años).
Grupo 3: de 22 a 36 kg (de 6 a 12 años).
Además, hay sillas diseñadas para servir a varios grupos (grupo 0/1, grupo 1/2/3, etc.).
Todas las sillas se instalan en el coche con ayuda del cinturón de seguridad de adultos, independientemente de que tengan su propio cinturón de seguridad o arnés (caso frecuente cuando están dirigidas a los pasajeros más pequeños, de hasta 3 o 4 años). Algunas, además, pueden instalarse mediante el sistema de fijación Isofix, que prescinde del cinturón de seguridad de adultos y sólo es apto en los coches preparados para recibirlo.
Las sillas de los grupos 0 y 0+ se instalan en sentido contrario a la marcha y siempre en una plaza sin airbag frontal o con éste desactivado. Las de los grupos siguientes se instalan en el sentido de la marcha, es decir, con el pasajero mirando al frente, por lo general en los asientos traseros.
Los modelos que tratan de dar servicio a niños de pesos muy distintos suelen obligar a diversas manipulaciones para adaptarse al crecimiento del pequeño. En nuestros análisis, estas sillas suelen salir peor paradas, ya que no es fácil acomodar a un bebé de 10 meses y a un niño de 11 años en el mismo asiento, por mucho que se manipule.
En general, y sea cual sea la edad del niño, desaconsejamos las sillas que no tienen un respaldo con protecciones laterales (caso de los "elevadores"), pues no protegen lo suficiente en caso de impacto lateral.
el respaldo contribuye a mantener al niño en posición correcta, no sólo en el momento del impacto sino también en los instantes anteriores;
además, ayuda a colocar correctamente la parte del cinturón de seguridad que va sobre el hombro del niño;
las protecciones laterales para la cabeza aseguran una buena sujeción y una mínima protección en caso de choque lateral.
El sistema de anclaje Isofix se creó con la intención de facilitar la instalación de las sillas y garantizar una mayor seguridad. Efectivamente, es más fácil de usar, no induce a error y resulta más seguro, sobre todo para el grupo 1. Pero, aparte de su mayor precio, tiene una desventaja: hay varias modalidades de sillas Isofix y cada una de ellas sólo puede colocarse en coches específicamente diseñados para recibirlo. Básicamente hay dos variedades:
Las "semiuniversales", que constan de dos puntos de anclaje o "ganchos" que se insertan en unas ranuras especiales que salen del asiento del coche, más una pata que se apoya en el suelo del vehículo e impide el vuelco en caso de accidente.
Las "universales", que constan de tres puntos de anclaje; dos similares a los anteriores y un tercero, llamado Top Tether, que se ancla a un dispositivo en la parte trasera del vehículo (a partir de febrero del 2011, todos los coches que salgan de fábrica tendrán la obligación de llevar dos plazas preparadas para acoger este sistema).
Sea cual sea su elección, recuerde: si usted compra una silla Isofix del tipo que sea, cerciórese de los coches en los que puede usarla, consultando la lista que debe mostrarle el vendedor. Los nombres comerciales inducen a error y, además, puede colocarse una silla en un coche para el que no está indicada y quedar aparentemente encajada, ¡sin proporcionar ninguna seguridad!