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Los sistemas de navegación por satélite son un buen aliado a la hora de planificar y realizar un viaje. Sus limitaciones vienen de los mapas, no siempre actualizados, y de las pantallas, no siempre inteligibles.
Es posible obtener datos GPS de varias maneras. Las alternativas más prácticas y de mejores resultados son:
Navegadores GPS integrados. Son dispositivos creados para un modelo concreto de coche, en cuyo salpicadero van encastrados. Presentan evidentes ventajas en lo que respecta a la instalación, pero salen muy caros (en trono a 3.000 euros).
Agendas con GPS. Un PDA se puede convertir en un navegador perfectamente funcional si usa el programa adecuado y se le añade una antena GPS, un cable de alimentación y un soporte para el salpicadero. Las informaciones necesarias para trabajar como GPS se almacenan en la memoria interna o en una tarjeta de memoria. Esta opción no supone un gran desembolso para quien ya tiene PDA. Y si quiere cambiar su agenda, puede interesar le buscar una con función GPS y antena integrada. La encontrará por unos 300 euros.
Navegadores GPS portátiles. Obtienen la energía del encendedor del coche. Son la alternativa óptima, pues han sido diseñados para su uso como navegadores, y todo tiende a este fin: la antena integrada, la pantalla..., y no hay otras aplicaciones que interfieran sus funciones. Rondan los 500 euros.
Además de cumplir con su función de guiarnos hasta nuestro destino por el mejor trayecto, un GPS ofrece diversas opciones.
Es un completo callejero. Normalmente cuentan con una base de datos de "puntos de interés", que permite que aparezcan en la pantalla sitios como bancos, estaciones, museos, gasolineras, restaurantes, oficinas de turismo..., con su ubicación exacta.
Ofrece la posibilidad de elegir entre el itinerario más corto y el más rápido.
El conductor también puede bloquear determinados trayectos, o pedir al GPS que evite algunos lugares: por ejemplo, que no proponga vías de peaje, o autopistas, o determinadas carreteras que sabe que están en obras o que tienen continuos atascos...
Se está empezando a desarrollar una función por la que el GPS podrá recibir información por radio del estado de las carreteras y del tráfico: esto se llama TMC.
Los navegadores GPS obtienen sus datos de los mapas digitales almacenados en su disco duro o en tarjetas de memoria (obviamente, de capacidad más limitada).
Antes de comprar un navegador, intente que le dejen probar uno en la tienda. Fíjese en la agilidad del zoom y valore si es fácil llegar a un sitio determinado.
Instale el aparato de forma que no impida la visibilidad y le distraiga lo menos posible. La zona más indicada es el centro del cristal, cerca del salpicadero.
Hay que mirar al GPS como si de otro retrovisor se tratara. Lo ideal es que sea tan claro que un sólo vistazo baste al conductor para hacerse una idea y saber cuál será la siguiente maniobra. Las indicaciones de voz harán el resto. Evitará riesgos si se familiariza con el aparato, y si antes de ponerse en marcha revisa el trayecto.
