Las microcadenas baratas no pueden ser más sencillas, lo que puede gustar a quienes no quieren complicarse la vida:
- Funcionan conectadas a la red eléctrica (ojo con el consumo en stand by, que puede ser muy elevado y siempre antiecológico).
- Vienen con un mando a distancia y permiten programar su apagado y su encendido.
- Tienen una radio de onda media (AM) y frecuencia modulada (FM), un reproductor de CD (válido para CD de audio y MP3) y una pletina para reproducir y grabar casetes, que gustará a los nostálgicos.
- Además, se les pueden acoplar auriculares pequeños, de tipo mini jack.
¿Sólo éso? Bueno, éso y algunas sencillas funciones extraordinarias.
La calidad de sonido de las microcadenas suele ser bastante escasa, lo que obedece a varias razones:
- Es frecuente que los equipos carezcan de un ecualizador con el que regular el nivel de graves y agudos.
- Además, la potencia del amplificador suele estar calibrada en consonancia con la de los altavoces, cuya potencia suele ser pequeña. Es decir, que aunque la microcadena pueda acoplarse a unos altavoces más potentes, el amplificador no admitiría más potencia que la preestablecida y no se habría ganado nada.
- Sumemos a esto el escaso tamaño de los altavoces, que limita la intensidad de los graves, incluso aunque el amplificador esté preparado para corregir esta debilidad, y obtendremos una calidad de sonido no apta para melómanos y una potencia que sólo conviene a un cuarto pequeño.
Y hablando de limitaciones: los fabricantes son a menudo muy tacaños en lo que respecta a la extensión de los cables, que rara vez superan los dos metros de longitud.