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Aunque buena parte de nuestra geografía se beneficia de un clima cálido y soleado la mayor parte del año, en algunas zonas del norte y de la costa la humedad puede impedir que la ropa se seque rápido y bien. Por otro lado, hay personas mayores y discapacitados para quienes una tarea tan sencilla como tender la ropa puede suponerles un verdadero reto. Para unos y para otros una secadora resulta un electrodoméstico de lo más apropiado.
Las secadoras aspiran el aire de la habitación donde se instalan y lo calientan para inyectarlo dentro de un tambor donde gira la colada. Según cómo expulsen la humedad extraída de la ropa, se distinguen dos tipos: de evacuación, que expulsan la humedad directamente al exterior a través de un tubo; y de condensación, que recogen el vapor de agua en un depósito interno.
Son preferibles las secadoras de evacuación. Por tres motivos: suele ser más baratas; consumen un poco menos de electricidad; y no hay que estar pendiente de un perfecto sellado del aparato. Eso sí, necesitará instalarlas en un tendedero, de modo que el tubo de evacuación del aire húmedo tenga una salida directa al exterior.
Existen dos tipos de secadoras de evacuación: electrónicas y mecánicas. Las primeras son más fáciles de utilizar ya que determinan la temperatura y la duración del secado según los resultados deseados: colada lista para planchar, muy seca, ultra seca…
Otra alternativa diferente son las lavasecadoras, que aúnan en un único electrodoméstico estas dos funciones. Ahorran una buena cantidad de espacio, pero son caras y no secan de una sola vez toda la colada lavada.
A continuación, unos consejos básicos.
Las secadoras de evacuación suelen ser más baratas que las de condensación; aún así, el precio medio es de 315,00 euros. Un precio que oscila mucho en función del establecimiento de compra: según nuestro estudio, los comercios más baratos para comprar una secadora son los hipermercados y las grandes superficies especializadas; mientras que si lo que busca es una amplia variedad de modelos, el sitio ideal es una tienda de electrodomésticos.
Pero el precio de compra no es el único criterio a tener en cuenta. Este aparato, como cualquier otro que necesite calentar algo (en este caso, aire), consume una considerable cantidad de electricidad. El coste anual, usándolo cuatro veces a la semana, ronda los 50 euros; y eso si es una secadora con clase energética A, la más ahorrativa.
Los ancianos y las personas con alguna discapacidad física pueden tener problemas de movilidad, menos fuerza y agilidad en las manos o menos agudeza visual. En general, las planchas para ellos deben ser muy manejables, con una boca de depósito grande para que el agua no se derrame si les tiemblan las manos; los mandos han de ser grandes, bien visibles y accesibles, que se accionen en una sola operación; el nivel de agua tiene que poder verse sin necesidad de inclinar la plancha. Los análisis de laboratorio demuestran que hay modelos mejor adaptados que otros para responder a estas necesidades.
