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Si tiene que comprar una plancha y está dudando entre una plancha de vapor clásica y una con generador de vapor, le conviene saber que:
Si ya ha decidido que lo que usted busca es una plancha de vapor clásica, quizá su siguiente pregunta sea con qué tipo de suela: de aluminio o de acero:
Algunos modelos incorporan una suela adicional, interesante para planchar con vapor los tejidos que no soportan temperaturas altas (sintéticos, lana, seda, etc.); si no se dispone de esta suela adicional, que actúa de aislante, estos tejidos tienen que plancharse sin vapor y quedan peor acabados.
En los análisis comparativos, los planchadores profesionales detectan diferencias de calidad y rapidez entre unas planchas y otras. Pero es sobre todo en la resistencia a las incrustaciones de cal, que se mide en el laboratorio, donde se aprecian mayores diferencias entre los mejores y peores modelos. Así, hay planchas que ofrecen buenos resultados en manos de un planchador y, sin embargo, no superan las pruebas de resistencia: después de 250 horas de planchado con ciclos regulares de calentamiento y enfriamiento (el equivalente a un año y medio de utilización a razón de 3 o 4 horas de planchado a la semana), algunas planchas presentan fugas de agua, no calientan, se reduce la producción de vapor de agua o sale vapor de forma inesperada.
No obstante, las planchas duran más tiempo si se utiliza agua blanda y se siguen las instrucciones de desincrustación de cal con la frecuencia indicada en el manual de empleo.
Por un precio de 20 a 70 euros se pueden encontrar muchas planchas en el mercado. Para un mismo modelo, la diferencia de precio puede oscilar entre 10 y 15 euros en función del establecimiento de venta. Los precios más bajos para las planchas se encuentran en las tiendas de electrodomésticos, seguidos de las grandes superficies especializadas; por el contrario, los grandes almacenes e hipermercados ofrecen los precios más altos.
Los ancianos y las personas con alguna discapacidad física pueden tener problemas de movilidad, menos fuerza y agilidad en las manos o menos agudeza visual. En general, las planchas para ellos deben ser muy manejables, con una boca de depósito grande para que el agua no se derrame si les tiemblan las manos; los mandos han de ser grandes, bien visibles y accesibles, que se accionen en una sola operación; el nivel de agua tiene que poder verse sin necesidad de inclinar la plancha. Los análisis de laboratorio demuestran que hay modelos mejor adaptados que otros para responder a estas necesidades.
